jueves, julio 12, 2007

NEXT DOOR (Crítica)

NEXT DOOR
Dirección y guión: Pal Sletaune
Interpretación: Kristoffer Joner, Cecilie A. Mosli, Julia Schacht, Anna Bachewiig
Coproducción: Dinamarca, Suecia, Noruega
2005
Cuando John (Kristoffer Joner) tropieza en el pasillo con su vecina Anne (Cecilie A. Mosli) no se imagina que tras las puertas de los antiguos apartamentos le espera un mundo de fantasías sexuales y violencia primitiva. Tres mujeres atrapadas entre la ficción y la realidad que desatarán en el joven sus instintos más perversos.
Si hace unas semanas les recordaba aquello de que lo verde estaba al otro lado de los Pirineos, ahora les anuncio que el sado nos llega del otro lado de los Alpes (por si viajan este veranito).

Como mujer independiente, de los 90, modelna, y que lee a Houellebecq, acudí al pase de prensa sin achicarme, auque algo extrañada de que no hubieran enviado a algunos de mis compañeros (chicos ellos todos). Había leído que el director nórdico traía influencias de Polanski, Cronenberg y David Lynch. Bien por los dos primeros pero por el tercero… bastante tenemos con uno para aguantar, encima, sucedáneos.

Pero no. He de confesar que no estuve a la altura de las circunstancias y que, definitivamente, el sado no es for me. Aunque inicié la película muy decidida y muy echada pa´lante, poco a poco acabé arrugándome en la butaca hasta dar casi con el culo en el suelo. Porque aquello no era el manotoncito de Gilda, no, eran hostias como panes al estilo de Bud Spencer y Terence Hill. Y a una no le entra en la cabeza que te apetezca el manoseo mientras te revientan las narices.

Luego resulta, y aquí es donde viene la parte Lynch, que a la hora y pico de metraje suponemos que todo ha sido una especie de “pensamientos impuros” y que las dos damitas con enredos en el pelo y con un claro síndrome de Diógenes (entre otros) son producto de la malvada, pervertida y necrófila mente del protagonista. Y encima, con los últimos minutos de cinta pretende apuntarse al cine de denuncia con el tema de la violencia de género, insinuado a base de pinceladas entre secuencias. Es decir, churras con merinas.

No. Decididamente (y con riesgo de ser tachada de “neocons”) así NO se hace.

PUBLICADA EN www.supernovapop.com, JULIO 2007