domingo, febrero 21, 2010

AL LIMITE (Pressbook)


“Al límite” es un thriller cargado de emotividad en el que se entremezclan la política y los grandes negocios. Thomas Craven (Mel Gibson) es un veterano detective de homicidios del distrito de policía de Boston y un padre viudo. Cuando su única hija, Emma (Bojada Novakovic) de 24 años, es asesinada en las escaleras de su casa, todo el mundo supone que él era el objetivo. Pero él pronto sospecha lo contrario, y se embarca en la misión de averiguar la vida secreta de su hija y de su asesinato. Su investigación le lleva a un peligroso y engañoso mundo de encubrimientos corporativos, connivencia gubernamental y asesinato—y a un misterioso agente del gobierno, Darius Jedburgh (Ray Winstone), que ha sido enviado para eliminar las pruebas. La solitaria búsqueda de Craven de respuestas sobre la muerte de su hija se convierte en una odisea de descubrimiento emocional y redención.
“Al límite” está dirigida por Martin Campbell (“Casino Royale”) y protagonizada por Mel Gibson, galardonado con un Premio de la Academia (“Braveheart”), Ray Winstone (“Infiltrados”), Danny Huston (“X-Men Orígenes: Lobezno”), Bojana Novakovic (“Arrástrame al infierno”) y Shawn Roberts (“I Love You, Beth Cooper”).
Una producción GK Films basada en la miniserie de la BBC del mismo nombre, galardonada con los premios BAFTA, “Al límite” está producida por Graham King, galardonado con los Premios de la Academia (“Infiltrados”), y su socio, Tim Headington (“La reina Victoria”), y por Michael Wearing, el productor de la miniserie original de la BBC. El guión es de William Monahan, ganador de un Premio de la Academia (“Infiltrados”), y de Andrew Bovell (“Lantana”), basado en la serie de televisión original escrita por Troy Kennedy Martin. Los productores ejecutivos son Dan Rissner, David M. Thompson, Suzanne Warren, Gail Lyon y E. Bennett Walsh.
Entre los miembros del equipo técnico figuran el director de fotografía Phil Meheux (“Casino Royale”), el diseñador de producción Tom Sanders, nominado a los Oscars (“Salvar al soldado Ryan”, “Drácula de Bram Stoker”), el montador Stuart Baird, también nominado a los Oscars (“Gorilas en la niebla”, “Superman”), la diseñadora de vestuario Lindy Hemming, ganadora de un Premio de la Academia (“Topsy-Turvy”) y el compositor Howard Shore, asimismo galardonado con los Premios de la Academia (“El señor de los anillos: La comunidad del anillo”, “El señor de los anillos: El retorno del rey”).
Warner Bros. Pictures presenta, en asociación con GK Films, una producción GK Films/BBC Films/Icon Productions, “Al límite”.




SOBRE LA PRODUCCIÓN

Algunos recuerdos nunca se olvidan…
Algunos sentimientos nunca cambian…
Algunos secretos nos llevan al límite.

En el thriller “Al límite”, Thomas Craven es un hombre movido por el dolor y que busca la verdad después de que su única hija, Emma, haya muerto por una bala que la policía creía que iba destinada contra él. Destrozado por la inesperada muerte de su hija, el veterano inspector de policía de Boston busca respuestas y se enfrentará —o acabará—con cualquier cosa o persona que se interponga en su camino.
Mel Gibson, que regresa a la pantalla tras un exitoso periodo detrás de las cámaras, asume el personaje de Craven, su primer papel protagonista en siete años. “Era una historia intrigante”, dice Gibson. “Eso es lo importante—si creo que va a ser impactante y entretenida para los espectadores, me implico”.
“Mel fue nuestra primera y única elección para Craven. El papel requería a alguien de su calibre; no hay muchos actores que tengan el tipo de seriedad que él posee”, dice el director de la película, Martin Campbell.
El productor Graham King afirma, “Realmente queríamos a Mel, y tuvimos mucha suerte en conseguir que volviera a ponerse delante de la cámara y en un papel para el que resulta perfecto”.
“Lo que realmente me atrajo fue el modo en que la historia te engancha”, comenta Gibson. El actor se reunió con King y Campbell y tuvo la impresión de que eran “dos tipos inteligentes que tienen una visión clara y precisa de la película, y constaté que sería estupendo trabajar con ellos”.
En lo que es algo poco habitual, Campbell ha dirigido actualmente “Al límite” no una vez sino dos, asumiendo la película después de haber dirigido previamente la premiada miniserie de televisión de la BBC hace más de 20 años. Teniendo en cuenta el éxito de la serie, BBC Films había empezado a desarrollar una versión cinematográfica de la historia; fue Campbell quien le planteó el proyecto a King, el cual, junto a Tim Headington, produjo la película bajo el sello GK Films. “Alguien sugirió la posibilidad de convertirla en una película hace unos cinco años”, recuerda el director. “Pensé que era una magnífica idea. Siempre creí que era una historia muy impactante: un padre pierde a su hija e intenta descubrir no sólo quien la mató y por qué, sino también quién era ella realmente. Es alguien que amaba a su hija, y pensaba que la entendía, pero lo que descubre es que llevaba un tipo de vida del que él no sabía nada”.
“Reaccioné de manera emocional a la historia entre padre e hija”, comenta el guionista William Monahan, galardonado con un Oscar. “Tengo una hija pequeña, por Io que básicamente me puse en la piel del protagonista, y me pregunté qué haría si eso me sucediese a mí”.
En 1985, la miniserie británica de seis capítulos cautivó a un país inmerso en fuertes tensiones a nivel nacional e internacional. Era una época en la que Gran Bretaña estaba viviendo una Guerra Fría y todavía seguía bajo la amenaza nuclear de la Unión Soviética. El terrorismo internacional también se manifestó con personajes como el coronel de Libia Muammar Qaddafi, y las preocupaciones de los ciudadanos sobre una guerra nuclear eran mayores que en ningún otro momento desde la crisis de los misiles de Cuba. Y había miedo por el secretismo que rodeaba a la industria nuclear.
En este contexto, “Al límite” conectó con las preocupaciones y los miedos de los espectadores, haciendo que la serie se convirtiera en un éxito de público y de crítica. Inmediatamente recibió el reconocimiento en forma de seis premios de la Academia Británica de Cine y Televisión (BAFTA), entre ellos el de mejor serie dramática. La serie alcanzó el número 15 en la lista de los 100 mejores programas de televisión del British Film Institute, y está considerada como una de las mejores y más influyentes series de televisión británicas jamás realizadas.
Gibson recuerda, “Era una serie de misterio, un thriller policíaco y político, y transcurría en una época de mucha agitación política en el Reino Unido. La serie reflejaba muy bien esa época”.
“La serie en los años 80 tenía mucho que ver con la política nuclear del gobierno”, dice Campbell. “El plutonio y su fabricación eran temas trascendentales, así como el organismo que los controlaba. Era un asunto candente. Y ‘Al límite’ fue una serie muy relevante en cuanto a esos importantes temas. Pero, en el fondo, también era una historia sobre un padre que pierde a su hija y necesita averiguar por qué le ha ocurrido eso a ella, y a él”.
Para la película, los aspectos políticos de la historia tenían que ser actualizados, pero el núcleo de la historia seguiría siendo el mismo. El premiado guionista australiano Andrew Bovell inició el proceso de convertir la serie de seis horas, escrita por Troy Kennedy Martin, en una película de dos horas.
“Me encantó la miniserie cuando se emitió por primera vez”, recuerda Bovell. “Troy Kennedy Martin era un adelantado para su época; su advertencia sobre la peligrosa conexión entre la industria corporativa y las encubiertas actividades gubernamentales sigue siendo tan relevante ahora como lo era en 1985. El que Martin Campbell me propusiese trabajar en la adaptación supuso para mí una de las ofertas más sugerentes que jamás había tenido”.
“El hecho de situar la película en Boston fue idea de Andrew”, dice Campbell. “Boston es una ciudad muy inglesa y muy irlandesa en lo que se refiere a sus raíces. En principio, nuestro héroe, Craven, era del norte de Inglaterra, cerca de Leeds, por lo que consideramos que era una evolución perfecta para una película norteamericana convertirle en un irlandés de Boston”.
Tal vez ningún otro guionista actual haya escrito sobre el área de Boston mejor que William Monahan, al que King incorporó al proyecto. En 2006, ambos consiguieron el Premio de la Academia por “Infiltrados”. King quería que alguien realmente nacido en Boston aportase al guión de “Al límite” su toque especial.
“Bill es la quintaesencia de la agudeza bostoniana. Es duro, pero enlaza con los guionistas más legendarios”, dice Gibson.
"Bill es un gran escritor de diálogos, y tiene un gran sentido de los personajes”, afirma Campbell. "Reescribió el guión teniendo en cuenta la trama, lo cual dio como resultado una gran diferencia entre la serie y la película”.
“No estoy muy seguro de ser el clásico chico de Boston”, dice Monahan, tras haber vivido en Los Angeles, Nueva York y Londres tanto como en su ciudad natal. Sin embargo, se sintió atraído por el tema. “Craven es uno de esos tipos de Roslindale. Es un hombre de hábitos muy regulares y organizados, que no se permite muchos lujos. Tiene su vida, tiene su casa y tiene su soledad. Es un viudo con una hija que significa mucho para él. Cuando la pierde, lo pierde todo”.



JEDBURGH
Sr. Craven, tenemos cosas de las que hablar.

CRAVEN
¿Como de su nombre y de lo que está haciendo aquí?

JEDBURGH
Como de quien mató a su hija.

El personaje central y más complejo de “Al límite” es Thomas Craven, un experimentado detective de homicidios del distrito policial de Boston y un padre viudo que pensaba que conocía a su hija, pero que descubre que había muchas cosas en ella de las que no sabía nada. Como la historia gira en torno a la trayectoria y redención de este personaje, la elección de los actores tenía que ser perfecta.
“Creo que el papel de un padre desconsolado y lleno de dolor que gradualmente se propone averiguar quienes mataron a su hija y vengarse le resultó atrayente a Mel”, comenta Campbell.
Thomas Craven es un hombre atormentado, un padre que trata de entender la muerte de su hija del único modo que sabe: resolviendo el crimen. Es policía, conoce el sistema y ha sido una persona de fiar. Siempre se ha atenido a las normas, pero por primera vez en su vida se ha dado cuenta de que las normas no le ayudarán a conseguir justicia; tendrá que tratar de conseguirla por sí mismo.
“Craven es muy normal”, comenta Gibson, “simplemente un tipo que vive al día. No ha sido el mejor de los padres pero cumplió con sus responsabilidades económicas. Su destino ahora es una guerra de desgaste; todo lo que sucede le pasa factura. La tension, la traumática experiencia de perder a una hija de ese modo, le dejan un poco trastornado y la mayor parte del tiempo a punto de volverse loco. Está cerca—justo al límite—pero no se puede permitir forzarlo demasiado porque tiene un trabajo que hacer”.
“Mel hizo una magnífica interpretación de un papel muy exigente que le obligaba a estar todos los días delante de la cámara”, dice Campbell con admiración. “Nunca tuvo un día libre durante el rodaje; su personaje aparece en casi todas las escenas. Trabajó muy duro y eso se aprecia en su interpretación”.
King apreció la actitud del actor ante el complejo papel. “Un policía tiene muchos enemigos, por lo que la mayoría de la gente va a pensar que la bala iba destinada a él y que su hija casualmente estaba allí ”, comenta King. “Además de eso, uno no puede dejar de imaginar lo que supondría toda esa culpa y emoción en una situación como la de Craven, que se ha quedado sin familia. Está agotado. Está acabado. Quiere averiguar quien lo hizo y luego seguir adelante, pero la gente interfiere en su camino”.
Gibson dice que el mayor reto de interpretar a Craven fue “la calma. La calma siempre ha sido algo ajeno a mí, y él es muy calmado. Traté de contenerme—no hacer demasiados gestos ni demasiados movimientos—porque es un hombre muy introvertido”.
Craven tiene motivos para andarse con cuidado, especialmente cuando la imponente presencia de Darius Jedburgh aparece de manera imprevista en su jardín trasero. El actor inglés Ray Winstone interpreta al único británico en un reparto totalmente norteamericano. En una especie de inversión de papeles, Jedburgh era el único personaje norteamericano en la miniserie exclusivamente con actores británicos.
Según Campbell, que trabajó por primera vez con el actor al comienzo de sus respectivas carreras, hace unos 30 años, “Ray aporta un fuerte y subyacente toque amenazador al personaje de Darius Jedburgh, quien al mismo tiempo es un completo enigma”.
“Ése es el tipo de papeles que te apetece interpretar. Creo que Jedburgh es un hombre inteligente que es capaz de ser un asesino despiadado”, comenta Winstone. “Sabe como manipular, como manejar a la gente. Pensé que tendría que tener un cierto tipo de atractivo para el personaje de Mel, en su estado de dolor e ira, para estar ahí y hablar con él”.
Jedburgh, que trabaja para un jefe anónimo, se asocia con Craven para averiguar en qué estaba metida la hija de éste y qué información podría haber tenido. Lo que alguien podría llamar un “limpiador”, tiene licencia por parte de los que le emplean para hacer cualquier cosa que sea necesaria para resolver una situación. De hecho, es juez, jurado y, cuando es necesario, verdugo.
“Jedburgh es un hombre muy poderoso que evidentemente ha hecho trabajos para el gobierno durante muchos años”, comenta Campbell. “No se sabe para qué organismo trabaja, si es para alguno en concreto, ni por qué tiene el poder que tiene. Es contratado para evaluar situaciones y solucionar problemas—en este caso, una posible catástrofe para la compañía Northmoor si las pruebas demuestran exactamente lo que están fabricando en sus instalaciones”.
Northmoor, para la que trabajaba Emma en el momento de su asesinato, es una compañía de investigación privada y de alta seguridad con contratos con el gobierno—aunque parece que el gobierno hace la vista gorda en lo que respecta a sus actividades. Está dirigida por un individuo llamado Jack Bennett.
“Bennett es el ‘malo’ por excelencia de la situación actual”, comenta King, “un carismático hombre de negocios elegante, un auténtico ‘ejecutivo’ corrupto en un puesto de mucho poder”.
Danny Huston interpreta al corrupto personaje. “Me gusta interpretar personajes malvados pero encontrando una manera de justificar sus actos”, dice el actor. “No creo que Bennett sea político, sólo que sabe utilizar ese mundo para su propio provecho. Es consciente de que sí, a veces, muere gente, pero hay una razón—se están entrometiendo, y podrían suponer un peligro más grave. Cree que no tiene que responder ante nadie. Para él, no se trata de una cuestión de política, es una cuestión de dinero”.
“Danny es un magnífico actor”, dice Campbell. “No hay muchos como él. Quería que interpretase este papel porque, en principio, no da el aspecto del típico ‘malo’. Hay un toque de humor detrás de lo que dice, lo cual, en definitiva, hace que resulte más amenazador”.
Un personaje con motivos para temer a Bennett es el novio de Emma y antiguo colega en Northmoor, Daniel Burnham. Burnham supone para Thomas Craven un modo de entender el oscuro pasado de su hija. Su primer encuentro es problemático y supone un momento fundamental en la película. Para el papel se eligió al actor Shawn Roberts.
“El guión me resultó muy atractivo”, comenta Roberts. “Tienes la sensación de que, en cualquier momento, van a llamar a la puerta y alguien va a morir. Esa tensión hace que la historia avance y supone una motivación para los personajes. Cuando Burnham aparece por primera vez, ha estado aislado en su apartamento durante días, esperando ese golpe en la puerta… y el cañón de una pistola al otro lado”.
Tal vez Burnham sea el único personaje de la película que pueda comprender la sensación de pérdida de Craven, porque él también amaba a Emma. La actriz Bojana Novakovic, nacida en Serbia, interpreta el papel de Emma, cuyo asesinato es el catalizador de la historia.
“Me pareció una combinación muy interesante, esta historia impulsada por las emociones debido a una decisión tomada por esta joven”, dice Novakovic. “Ella actuó movida por su instinto—lo que ella creía una actitud moralmente correcta—y se implicó con un grupo de gente más influyente que ella y que tenía más dinero y más poder”.
“Emma ama a su padre, pero también le hace reproches, le cuestiona cosas y se enfrenta a él si es necesario, incluso a pesar de que, hasta ahora, nunca le haya dado ninguna pista sobre el otro aspecto de su vida”, comenta Campbell.
Al comienzo de la película, Emma vuelve a casa a Boston para ver a su padre, y da la sensación de que es algo más que una visita casual. La actriz comenta, “Emma necesita que su padre la aconseje a nivel personal, pero también porque es policía y tiene mucha experiencia. Pero básicamente lo que pienso es que una hija necesita a su padre”.
Desgraciadamente, Thomas Craven pierde a su hija antes de que ella tenga la oportunidad de contarle lo que está sucediendo; sin embargo, él continúa viéndola, tanto como niña como mujer adulta, aunque sólo sea en su imaginación. “La necesita para poder hacer lo que ella quería de él”, continúa diciendo Novakovic. “Él necesita poder hablar con ella, porque lo ha perdido todo. Ella vuelve a él tal como la recuerda, y en ese sentido lo ayuda. La única manera que él tiene ahora de salvarla es seguir hablando con ella, mantener la relación recordándola, o recreándola, de la mejor manera posible”.
“Por supuesto, Emma no diría nada que Craven no hubiese imaginado”, según Gibson, “pero él cree que va a saber más de ella después de haber muerto que cuando estaba viva”.
Novakovic conoció a Gibson durante el periodo de ensayos, antes del inicio del rodaje, y la química entre ambos fue inmediata, haciendo que la relación padre-hija resultase auténtica y creíble.
“Bojana transmite dignidad”, añade Gibson, “algo intrínseco a ella. Tiene personalidad. Es imposible olvidarla”.

SANDERSON
Estás perdido
y muy lejos de tu jurisdicción.



“Al límite” se rodó en exteriores en la zona de Boston y sus alrededores, incluyendo la histórica Back Bay; los parques y jardines públicos de Boston; una impresionante mansión estilo Tudor en Manchester, Charlestown, Newburyport, Lincoln, Merrimac y Rockport. Los interiores de la casa de Craven y del apartamento de Emma se rodaron en decorados construidos en los Estudios Chelsea. El equipo también rodó escenas en el oeste de Massachusetts, en las pintorescas localidades de Northampton y Amherst y en la cima del monte Sugarloaf en Deerfield, en pleno apogeo de la temporada otoñal, que en Nueva Inglaterra se conoce como “los colores”.
“El rodaje en Boston fue magnífico, al igual que la gente”, dice Gibson. “Allá donde mirases, tenías la profunda sensación de la historia viva que te hacía apreciar realmente tu propia libertad ganada a pulso. Te sentías como si estuvieras en la cuna de una joven nación, pero con el viejo estilo y el encanto de Europa”.
Una de las directrices que el director Martin Campbell transmitió a su equipo creativo fue que el estilo de la película fuese lo más realista posible. “El realismo en la película era absolutamente importante”, afirma el director, precisando que “cuando matan a Emma, hay auténticos forenses, auténticos policías, y todo lo demás. La acción de esta película está basada en una relación, por lo que era esencial que ésta pareciese real. Así que, desde un punto de vista estilístico, la rodamos de manera muy sencilla, muy poco complicada; no hay tomas pretenciosas ni pulidas”.
Entre los colaboradores de Campbell estaban su habitual director de fotografía Phil Meheux y el diseñador de producción Tom Sanders, que trabajaba con Campbell por primera vez.
“Una de las tareas de un director de fotografía es resaltar lo que es emocionalmente interesante en cada escena, y una manera en que lo conseguimos fue con la iluminación”, dice Meheux, que menciona el ejemplo de la cocina de Craven y el apartamento de Emma, decorados que fueron modificados a lo largo de toda la película. “Craven ha dejado la comisaría, por lo que su cocina y su apartamento se convierten en sus áreas de actuación. Al comienzo de la película hay más luz, pero a medida que la historia avanza y los datos que conocemos sobre la vida y la muerte de Emma se hacen cada vez más oscuros, cada vez hay menos luz en esos decorados. No creo que el clásico espectador aprecie esos sutiles cambios de manera consciente, pero creo que a nivel emocional los percibirá”.
Sanders y su equipo también sacaron el máximo partido de los decorados y los exteriores. “Elegimos Sugarloaf porque todo el transcurso de la película giraba en torno a la caída de las hojas, algo que no siempre tienes la oportunidad de hacer”, dice. “Sugarloaf domina un hermoso e histórico valle en el que tuvieron lugar famosas batallas. Situamos la oficina de Bennett en Northmoor en la cima de la montaña para que toda la escena transcurriese mirando hacia ese valle”.
Para el resto de Northmoor, Sanders también utilizó un lugar histórico. “En Amherst, edificamos en el exterior de un centro de control aéreo estratégico, que era en realidad el centro donde habrían pulsado el botón para lanzar las bombas durante los años 60. Lo modernizamos para convertirlo en el vestíbulo de la compañía, en la cima de esa gran montaña”.
El equipo de Sanders también mantuvo un férreo control sobre la gama de colores. “Tratamos de que todo fueran colores suaves y apagados, de modo que los actores y el vestuario fueran lo más importante”, afirma, “de manera que te impliques más en las emociones que en el entorno”.
La mayor parte de las escenas más emotivas de Craven tenían lugar en su casa y en la de Emma, para las que se construyeron sendos decorados. “En el caso de Craven, reprodujimos una casa que encontramos en las afueras de Boston”, comenta Sanders, “y construimos todo el interior y el exterior en un plató y en un almacén. También construimos el ático de Emma”.
Los miembros del equipo técnico no fueron los únicos en recrear ese especial toque bostoniano. Gibson, nacido en Nueva York, pero que recibió la mayor parte de su formación en Australia, tenía que hablar como un bostoniano de pura cepa.
“Todos mis primos eran de Queens y de Brooklyn. Mi madre era una irlandesa de Brooklyn, por lo que no había tanta distancia; se remonta a raíces gaélicas”, dice el actor, que disfrutó en el proceso de preparación. “Me relacioné con detectives como Tommy Duffy. Es estupendo, se expresa como un auténtico perro malhablado de un cómic”, dice sonriendo. “El acento tiene su propia personalidad. Esa fonética puede situarte en un lugar diferente, en una forma de ser diferente”.




WHITEHOUSE
Éste es alguien armado y peligroso.

CRAVEN
¿Qué crees que soy?


Otro recurso que Gibson utilizó para personificar al hombre corriente que es Thomas Craven fue su vestuario. La diseñadora de vestuario Lindy Hemming recibió las mismas instrucciones de Campbell que habían recibido su director de fotografía y su diseñador de producción: que resulte real.
“Martin es magnífico porque te habla sobre los personajes, sobre cómo cree que son, y luego también sobre los actores, y a continuación te da libertad para hacer tu trabajo”, dice.
Un elemento un tanto emblemático de la miniserie de 1985 fue utilizado en la actual película: la gabardina de Craven. “Martin quería conservar por encima de todo la gabardina, que Craven se pone después de que hayan matado a Emma, porque el traje que lleva cuando está junto a ella está destrozado. Y sigue con la gabardina puesta durante la mayor parte de la película. En cierto modo, le aísla en una película en la que tantos hombres llevan trajes o uniformes de policía. A menudo, es el único que ofrece un aspecto gris y deprimido con su arrugada gabardina”. Para mostrar el deterioro de la gabardina del personaje a lo largo de su dura tarea, Hemming dice que tenía “unas 25 gabardinas normales y suaves, de modo que se fueran deteriorando a medida que él avanza en su proceso, deteriorándose también él cada vez más”.
Hemming comenzó a decidir su gama de colores para la película mediante un proceso de eliminación. “Traté de evitar el blanco siempre que pude, para que se vieran mejor los rostros y las expresiones de la gente, porque sabía que Phil la iva a iluminar centrándose en ese aspecto”. Hemming también intentó evitar un color concreto en lo que respecta a Gibson—el azul. “Traté de aplacar su energía. Simplemente utilicé con él un ligero toque de azul para una escena en la que pasea por la playa, que pensé que quedaría bien. Por supuesto, tan pronto como se puso ese azul, hizo que sus ojos adoptaran un tono más vibrante y estaba increíblemente atractivo, y pensé, ‘¡No debería haber permitido ese azul!’”
La escena de la playa no fue la única vez en que Hemming tuvo que luchar contra el aspecto de estrella de Gibson. “Su vestuario para el funeral era un traje de 99 dólares, el más barato que pude encontrar, para que pareciese que pertenecía a alguien que no tenía mucho dinero y al que no le interesaba la ropa. Mel se lo puso y pensé, ‘Oh, no, otra vez está demasiado atractivo”.
La diseñadora de vestuario adoptó una posición totalmente opuesta en lo que se refiere al personaje de Danny Huston, Jack Bennett. “La única persona con la que me permitieron no reparar en gastos fue Danny”, dice Hemming sonriendo. “Trajes preciosos, un poco de color. Tenía que parecer que llevaba ropa cara. Había trabajado con la compañía Brioni anteriormente, y fueron ellos quienes proporcionaron todo el vestuario para Bennett, y parte para Jedburgh. Tuve mucha suerte de que me proporcionasen unos trajes tan elegantes”, dice.
Sin embargo, Hemming se aseguró de no pasarse con Jedburgh. “Su ropa tenía que dar la impresión de que era cara, pero al mismo tiempo muy sutil y sofisticada, que no indicase quién era, ni diera ninguna información sobre su vida porque, en su caso, todo es un secreto. Utilizamos tejidos como el cachemir, que no reflejan la luz, haciéndole parecer muy suave, que es justo lo contrario de como es Ray Winstone. Es muy vital y sociable”.
Otro personaje al que Hemming le dio un tono muy suave fue Emma Craven. “Quería hacer que pareciese alguien que te encuentras entre la gente de Boston o Northampton; quería que llevase la misma ropa que visten allí”. Como Emma se aparece a su padre en varias escenas después de su muerte, Hemming y Campbell comentaron si cambiar o no su vestuario. “Al final, decidimos que sería demasiado confuso, así que lleva siempre la misma ropa. Los tejidos tienen un cierto aspecto difuminado, porque en la memoria de Craven ella está también algo suavizada”.

CRAVEN
Soy un tipo que no tiene nada que perder.


Para el director Martin Campbell, el reencontrarse con los personajes y los temas de la película después de dos décadas le supuso un apasionante reto. “Al igual que hace años, pensé que Ia emotiva historia de un hombre que pierde a su hija y busca venganza, podía resultar igualmente atractiva para los espectadores de hoy en día”.
El productor Graham King está de acuerdo. “Para mí, ‘Al límite’ no trata sobre la política actual. Trata sobre un ajuste de cuentas, sobre un hombre al margen de la justicia, y es un gran viaje hacia lo desconocido, sin saber cómo van a salir las cosas pero embarcándose en ese viaje”.
A pesar de los violentos extremos a los que Thomas Craven llega buscando justicia por el asesinato de su hija, el protagonista de la película, Mel Gibson, la consideró una historia muy humana. “Me intrigaron los personajes y el modo en que reaccionaban ante lo que les sucedía”, dice. “Al mismo tiempo, es un misterio que te atrapa, en el que aparecen temas sobre los que no tenemos control, y la incertidumbre es algo que da miedo a la mayoría de la gente”.



SOBRE EL REPARTO

MEL GIBSON (Thomas Craven) es un galardonado actor, director, guionista y productor. En 1995, dirigió y produjo el gran éxito de taquilla “Braveheart”, de la que también fue protagonista. La película fue nominada a 10 Premios de la Academia, consiguiendo cinco, entre ellos el de mejor director y mejor película. Gibson también recibió un Globo de Oro, un premio Critics’ Choice como mejor director, y un premio Special Achievement in Filmmaking de la National Board of Review. Además, Gibson fue elegido como director del año en la Convención de la ShoWest de 1996 y fue nominado a los premios BAFTA como mejor director, así como a los premios del Directors Guild of America.
Posteriormente dirigió, co-escribió y produjo en 2004 “La Pasión de Cristo”, que se convirtió en un enorme éxito de taquilla a nivel mundial, superando todas las expectativas de la industria. Habiendo recaudado más de 600 millones en todo el mundo, sigue siendo la película independiente más taquillera de la historia. Más recientemente, Gibson ha dirigido, co-escrito y producido el drama “Apocalypto”, que fue nominado a los Globos de Oro, los premios BAFTA y los premios del London Film Critics Circle como mejor película en lengua extranjera.
Gibson se dio a conocer como actor, al intervenir en películas de tanto éxito de crítica y público como la trilogía de “Mad Max”, “Gallipoli”, y la serie “Arma letal”. Nacido en Nueva York, Gibson se trasladó a Australia con su familia a los 12 años. Estudió en el National Institute of Dramatic Arts (NIDA) de la Universidad de Nueva Gales del Surt, donde intervino en varias producciones teatrales, incluido el papel de Biff en “Muerte de un viajante” de Arthur Miller. Debido a sus trabajos escénicos, despertó el interés del director cinematográfico George Miller, que le eligió para el papel protagonista de “Mad Max” en 1979. Ese thriller post-apocalíptico de bajo presupuesto se convirtió en un sorprendente éxito de taquilla a nivel mundial y convirtió a Gibson en una estrella cinematográfica. Ese mismo año, también interpretó el papel casi diametralmente opuesto de un amable y mentalmente discapacitado hombre en “Tim”, por el que recibió el premio al mejor actor del Australian Film Institute (AFI).
En 1981, Gibson intervino en dos películas que contribuyeron aún más a afianzarle como uno de los actores más populares a nivel internacional. Consiguió un segundo premio como mejor actor del AFI por su interpretación en la película de Peter Weir sobre la I Guerra Mundial “Gallipoli”, y a continuación intervino en “Mad Max II, el guerrero de la carretera” de Miller. Al año siguiente, Gibson volvió a trabajar con Weir como protagonista de “El año que vivimos peligrosamente”, por la que fue de nuevo nominado a los premios AFI en la categoría de mejor actor. En 1984, Gibson intervino en tres películas muy diferentes: “Motín a bordo” de Roger Donaldson, interpretando al amotinado Fletcher Christian; “Cuando el río crece” de Mark Rydell, junto a Sissy Spacek; y “Mrs. Soffel. Una historia real” de Gillian Armstrong, con Diane Keaton. Posteriormente protagonizó el éxito de George Miller de 1985 “Mad Max: Más allá de la cúpula del trueno”, retomando su papel por última vez.
Más tarde, Gibson intervino en el gran éxito de Richard Donner de 1987 “Arma letal”, interpretando el papel del policía Martin Riggs en la primera entrega de la que se convertiría en una de las franquicias de acción de más éxito de la industria del cine. Durante los 12 años siguientes, Gibson intervino en otras tres películas de “Arma letal”, todas ellas dirigidas por Donner.
En 1990, Gibson creó Icon Productions con su socio Bruce Davey. La primera película que produjeron fue “Hamlet”, dirigida por Franco Zeffirelli y protagonizada por Gibson, que reció el premio William Shakespeare de la Folger Library en Washington, D.C., por su interpretación. Desde entonces ha intervenido en películas de la Icon como “Eternamente joven”, “Maverick”, “Payback”, “En qué piensan las mujeres” y “Cuando éramos soldados”. Gibson también hizo su debut como director en 1993 con la película de la Icon “El hombre sin rostro”.
En 2000, Gibson se convirtió en el primer actor que protagonizó tres películas estrenadas en el mismo año y que recaudaron más de 100 millones de dólares a nivel nacional: la superproducción histórica de Roland Emmerich “El patriota”; la comedia de dibujos animados “Chicken Run”, en la que prestaba su voz al papel protagonista; y la comedia romántica de Nancy Meyers “En qué piensan las mujeres”, junto a Helen Hunt, por la que Gibson fue nominado a los Globos de Oro como mejor actor en un musical o comedia.
Gibson había sido nominado anteriormente a los Globos de Oro como mejor actor en drama por su interpretación en el thriller de Ron Howard “Rescate (Ransom)”. Entre su larga lista de trabajos para el cine también figuran “Conexión tequila” de Robert Towne; “Dos pájaros a tiro” de John Badham, junto a Goldie Hawn; “Air America”, con Robert Downey Jr.; “Conspiración” de Richard Donner, junto a Julia Roberts; y “Señales” de M. Night Shyamalan.

ESTRENO EL 26 DE FEBRERO