lunes, enero 03, 2011

special ANTON CHÉJOV

ANTON CHÉJOV
CUENTOS IMPRESCINDIBLES
LUMEN, BARCELONA, 2006

¿De dónde procedía tal sonrisa, si tenía el alma llena de despecho y de angustia?
Y pensó que, probablemente, la propia naturaleza ha dado al hombre esta facultad de mentir, de modo que incluso en los momentos más penosos de tensión moral pueda conservar los secretos en su nido, como los conserva la zorra o el pato salvaje. Cada familia tiene sus alegrías y sus graves conflictos, mas por grandes que sean resulta difícil que la mirada ajena los descubra, son un secreto.
Pág. 60

No se percibía en el dormitorio el horror repulsivo en que suele pensarse cuando se habla de la muerte. En la rigidez general, en la pose de la madre, en la indiferencia del rostro del doctor, había algo de atrayente, de enternecedor, y era precisamente la fina hermosura, casi imperceptible, del dolor humano, hermosura que aún se tardará en comprender y descubrir y que, al parecer, solo la música sabe expresar.
Pág. 78

En general una frase, por hermosa y profunda que sea, solo causa efecto en los indiferentes, pero no siempre puede satisfacer a quien es feliz o a quien es desdichado. Por esto casi siempre la máxima expresión de la felicidad o de la desgracia es el silencio.
Pág. 80

No en vano la secular sabiduría popular enseña que para la miseria y la prisión siempre hay tiempo y ocasión.
Pág. 191

Dime lo que lees y te diré quién eres. Pág. 249

Hazte miel y te comerán las moscas. Pág. 293

¿Ha leído a Balzac?... Su novela “El padre Goriot” termina con una escena en que el protagonista de la obra contempla París desde la cima de una colina y amenaza a la ciudad diciendo: “Ahora ajustaremos cuentas”, después de lo cual inicia una vida nueva. Lo mismo haré yo. Desde el vagón miraré por última vez Petersburgo y le diré: Ahora ajustaremos cuentas.
Pág. 311

Pertenece usted a esa categoría especial de personas a las que no se les puede aplicar el rasero corriente; sus normas morales son de una rigidez extraordinaria, y por eso no puede perdonar.
Pág. 314

Nosotros, que no somos gente llana, sentimos verdadera pasión por todos estos problemas que quedan sin resolver. Por lo común, del amor se escriben poemas, se lo adorna de rosas y ruiseñores, pero nosotros los rusos adornamos nuestro amor con estas fatídicas cuestiones y, además, elegimos entre ellas las menos interesantes. En Moscú, cuando aún era estudiante, tenía yo una amiga, una dama deliciosa que siempre que la estrechaba entre mis brazos pensaba en cuanto le iba a pasar yo aquel mes o cuánto valía entonces una libra de ternera. Del mismo modo, nosotros, cuando amamos, no paramos de hacernos preguntas: es honesto o no, es inteligente o estúpido lo que estamos haciendo, adónde nos llevará este amor, y así sucesivamente. Si esto es bueno o malo, no lo sé, pero sí sé que tal actitud es molesta, insatisfactoria e irritante.
Pág. 380

-Ha dejado mujer y un niño –decía Stárchenko-. A los neurasténicos y en general a las personas que no tienen en orden su sistema nervioso, yo les prohibiría casarse, les retiraría este derecho y la posibilidad de procrear gente como ellos. Traer al mundo niños enfermos de los nervios es un crimen…
Pág. 435