viernes, mayo 03, 2013

ANNA KARENINA (adaptación)





ANNA KARENINA
LEON TOLSTOI
Ed. Santillana, Madrid, 2013

*Todas las familias felices se parecen unas a otras, cada familia desdichada lo es a su manera. Pág. 21

*La mujer es un ser que por más que la estudie uno siempre resulta completamente nueva. Pág. 221

*No puede usted comprenderlo; para ustedes los hombres, que son libres y pueden escoger, está claro a quién aman. Pero una muchacha, obligada a esperar, con su pudor femenino, virginal, que los ve a ustedes desde lejos y tiene que fiarse de lo que le digan, puede experimentar un sentimiento que no pueda explicarse. Pág. 353

*Aquellos ojos eran únicos en el mundo. Sólo había un ser en la tierra capaz de concentrar para él toda la luz y todo el sentido de la vida. Era ella. Era Kitty. Levin comprendió que se dirigía a Ergushovo desde la estación del ferrocarril. Y todo lo que le había agitado en aquella noche de vigilia, todas las decisiones que había tomado, todo desapareció de repente. Recordó con repugnancia sus ilusiones de casarse con una campesina. Sólo allí, en aquel coche que se alejaba rápidamente, estaba la posibilidad de resolver el problema de su vida, que tanto lo atormentaba durante los últimos tiempos. Pág. 361

*Anna ha procedido muy bien, y no seré yo quien se lo reproche. Es feliz, constituye la felicidad de otro y no debe de estar abatida como yo. Seguramente está como siempre: lozana, inteligente, y llena de interés por todo. Pág. 762

*Aparentemente su vida era tan buena que no cabía otra mejor: había abundancia de todo, salud, tenían una hija y ambos se dedicaban a sus ocupaciones. Aun sin invitados, Anna seguía preocupándose mucho de sí misma, también leía mucho, tanto novelas como los libros serios que estaban de moda. Pedía todos los libros de los que hablaban los periódicos y revistas que recibía, y los leía con la profunda atención que se tiene solamente en la soledad. Pág. 804

*Anna no ocultó su alegría al ver a Levin. Y en la serenidad con que le tendió su pequeña mano enérgica, en la forma como le presentó a Vorkuiev y cómo le mostró a una niña, de aspecto agradable y algo pelirroja, que trabajaba en la estancia, diciendo que era su protegida, Levin reconoció los modales, que tanto le agradaban, de una mujer de sociedad, siempre tranquila y natural. Pág. 876