sábado, noviembre 01, 2014

ATRAPADO EN EL TIEMPO poema del film






El infeliz
concentrado en sí mismo,
viviendo
perderá su humanismo.
Y doblemente muriendo
quedará sufriendo,
volverá a la mísera tierra
de la que surgiera,
sin oír llantos, ni alabanzas, ni cantos.


SIR WALTER SCOTT
“La canción del último trovador” (1805)

Durante e inmediatamente después de la Primera Guerra Mundial, hubo un movimiento encabezado por el presidente Wilson y otros personajes de importancia para inculcar el patriotismo en los escolares estadounidenses, especialmente los inmigrantes, y hacer hincapié en la relación entre los Estados Unidos y la literatura y las instituciones de la “madre patria” de Gran Bretaña, usando lecturas seleccionadas en los libros de texto de secundaria. El efecto no siempre fue así como se pretendía. En sus memorias de 1996, el abogado laborista Victor Rabinowitz, recordó: “Cuando tenía nueve o diez años, la lectura asignada en la clase era EL HOMBRE SIN PATRIA,  un cuento de Edgard Everett Hale. En su punto culminante aparecía un poema de Sir Walter Scott, que nos vimos obligados a memorizar. Todavía puedo recitar:

Respira allí el hombre con el alma tan muerta,
Quién nunca a sí mismo se ha dicho,
“¿Esta es mi propia, mi tierra natal?”
Cuyo corazón nunca se ha quemado en su interior
Como hogar ¿sus pasos ha convertido…?
Si los hay, ve y márcalos bien
El infeliz, concentrado todo en sí mismo,
Hacia el vil polvo de donde surgió
Sin llanto, sin honor, y anónimo.


Efectivamente, así como IVANHOE de Walter Scott, en cualquiera de sus versiones, fueron lecturas obligadas para muchos estudiantes estadounidenses de secundaria hasta el final de la década de 1950, de ahí el significado de este poema.