Champán frío y patatas fritas
Se conocieron en su teatro de Roma. Ella había sido invitada para dar una charla sobre su trayectoria, a la que le había dedicado varios años y un libro. Coincidieron en el pasillo central. Se miraron de arriba a abajo. Luego ella disimuló su interés por aquellos ojos azules. - Espero que esté todo preparado. - Por supuesto. Efectivamente, todo estaba encendido. Luces, ordenador, botellitas de agua... en una gran mesa central en el escenario. Sin duda, se había esforzado como anfitrión. Los primeros minutos de su charla notó que le temblaba la voz. Como siempre. Luego buscó miradas cómplices en su auditorio y se relajó. Como siempre. Al final, todo el mundo quería preguntarle algo o hacerle un comentario ingenioso. Ella trataba de responder sin dejar de sonreír. Por fin, él se atrevió a interrumpir. Se hacía tarde. Y dando las gracias a todos la tomó ligeramente por el codo. Ella se despidió y le siguió. Lejos de todos, mientras las clase...