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REVOLUTIONARY ROAD (adaptación)

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REVOLUTIONARY ROAD RICHARD YATES SANTILLANA EDICIONES, MADRID, 2009 * No creo que haya estado nunca tan aburrida y harta y deprimida como ayer por la noche. Y, encima, la historia esa del hijo de Helen Givings, y cómo nos lanzamos todos encima como perros sobre un pedazo de carne; recuerdo que te miraba y pensé: “Dios, ojalá se callara de una vez”. Porque todo lo que decías se basaba en esta gran premisa de que nosotros somos superiores y especiales, y me daban ganas de decir: “¡No es verdad! ¡Fíjate bien!¡Somos iguales que la gente de la que estás hablando! ¡Somos esa misma gente de la que estás hablando!”. Sentí, qué se yo, desprecio hacia ti, porque no te dabas cuenta de que todo era una gran falacia. Y esta mañana, cuando te has ido, cuando bajabas en el coche hacia la curva, vi que te volvías para mirar la casa como si fuera a morderte. Te veía tan desdichado que casi me pongo a llorar, y luego me he sentido más sola que nunca y he pensado: Vamos a ver, ¿cuándo empezó a...

LOS MISERABLES: del folletín al musical

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M. Myriel debía sufrir la suerte de todo recién llegado a una población pequeña, donde hay muchas bocas que hablan y pocas cabezas que piensan. Debía sufrirla, aunque fuera obispo, y precisamente porque era obispo. Por lo demás, las habladurías en que se mezclaba su nombre no eran más que habladurías, ruido, frases, palabras; menos aún que palabras, palabrerías, como dice el enérgico idioma del Mediodía. Sea como fuere, a los nueve años de episcopado y de residencia en D… todas estas murmuraciones, asuntos de conversación que ocupan en los primeros momentos a las pequeñas poblaciones y a las personas pequeñas, habían caído en profundo olvido. Nadie hubiera osado hablar de ellas, nadie se hubiera atrevido a recordarlas. M. Myriel había llegado a D… acompañado de una solterona, la señorita Baptistina, que era su hermana, y contaba diez años menos que él. Por toda servidumbre tenía una criada de la misma edad que la señorita Baptistina, llamada la señora Magloire, la ...

SKYFALL: de Ian Fleming a Tennyson

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Fragmento de "Ulysses" de ALFRED LORD TENNYSON  interpretado por Judi Dench en "Skyfall. James Bond 007"  Aunque mucho se ha ido, mucho queda, y aunque ya no tengamos esa fuerza que en los días pasados sacudió cielos y tierra, esto que somos, somos: un mismo ardor de heroicos corazones menguado por el tiempo y el destino pero determinado a combatir, a buscar y a encontrar, y a no rendirse.

HAMLET, EL HONOR DE LA VENGANZA (adaptación)

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HAMLET WILLIAM SHAKESPEARE Ediciones Cátedra, Madrid, 2008 ¡Oh, veneno del pesar profundo! Todo a causa de la muerte de su padre… ¡Oh, Gertrud, Gertrud! Llegan las penas y no lo hacen una a una, como espías, sino en tropel, como batallones… El padre de Ofelia muerto; luego, la ausencia de vuestro hijo, él mismo, autor violento de su merecido destierro. Y el pueblo agitado, turbado, suspicaz en sus rumores y pensamientos por la muerte del buen Polonio. ¡Cuán torpe nuestra conducta al enterrarle a escondidas! Y la pobre Ofelia, privada de su razón, de su preclaro juicio, sin el que no somos más que imágenes o simples bestias. Y aún es de mayor peligro lo que sigue: su hermano, llegado desde Francia en secreto, que se alimenta del asombro, escondido en las tinieblas; a quien no le faltan maliciosos que infectan sus oídos con historias pestilentes sobre la muerte de su padre; las habladurías, aunque faltas de argumento, serán implacables al acusarnos ante quienes las escuch...

AMANECER (adaptación)

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AMANECER  STEPHENIE MEYER Punto de lectura, Madrid, 2012 Era un sentimiento extraño para mí, aunque supongo que no sorprendente, puesto que todo lo sentía ahora de forma rara. Lo extraño era que lo sentía como algo natural en cierto sentido. Cuando era humana, nunca había sido la mejor en nada. Llevaba muy bien mis relaciones con Renée, pero probablemente habría mucha gente que lo hubiera hecho mejor que yo. De hecho, Phil parecía estar haciéndolo mejor que bien. Era una buena estudiante, pero nunca la mejor de la clase, y obviamente, no se podía contar conmigo para nada referido al deporte. Tampoco tenía ningún talento particular en lo artístico ni en lo musical. Nadie me dio nunca un trofeo por leer libros y después de dieciocho años de mediocridad, estaba más que acostumbrada a ser una medianía. Me di cuenta en ese momento de que hacía mucho tiempo que me había resignado a no brillar jamás en nada. Hacía lo mejor que podía con lo que tenía, pero sin terminar de ...

ECLIPSE (adaptación)

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ECLIPSE  STEPHENIE MEYER Punto de lectura, Madrid, 2010 … He visto lo que siente a través de sus ojos. No hay nada romántico en todo esto, no para Quil, aún no –respiró hondo, frustrado-. ¡Qué difícil es describirlo! La verdad es que no se parece al amor a primera vista, sino que más bien tiene que ver con movimientos gravitatorios. Cuando tú la ves, ya no es la tierra quien te sostiene, sino ella, que pasa a ser lo único que importa. Harías y serías cualquier cosa por ella, te convertirías en lo que ella necesitara, ya sea su protector, su amante, su amigo o su hermano. Pág. 181-182

LUNA NUEVA (adaptación)

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LUNA NUEVA  STEPHENIE MEYER Punto de lectura, Madrid, 2009 Pero ¿y qué ocurriría si este agujero no llegaba a cerrarse nunca? ¿Y si las heridas en carne viva jamás se curaban? ¿Y si el daño era permanente, irreversible? Me rodeé el cuerpo con los brazos y apreté con fuerza. Como si nunca hubiese existido , pensé con desesperación. ¡Cómo había sido capaz de hacer una afirmación tan estúpida y tan absurda! Podía haber robado mis fotos y haberse llevado sus regalos, pero aún así, nunca podría devolver las cosas al mismo lugar donde habían estado antes de que le conociera. La evidencia física era la parte más significativa de la ecuación. Yo había cambiado, mi interior se había alterado hasta el punto de no ser reconocible. Incluso mi exterior parecía distinto, tenía el rostro cetrino, a excepción de las ojeras malvas que las pesadillas habían dejado bajo mis ojos, unos ojos bastante oscuros en contraste con mi piel pálida; tanto, que si yo hubiera sido hermosa y s...

CREPÚSCULO (adaptación)

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CREPÚSCULO  STEPHENIE MEYER Punto de lectura, Madrid, 2008 -¿Porque sería demasiado arduo para ti si yo estuviera demasiado cerca. -Es un problema, sin duda, pero no me refería a eso. Es sólo que eres demasiado suave, tan frágil. Tengo que controlar mis actos cada instante que estamos juntos para no dañarte. Podría matarte con bastante facilidad, Bella, y simplemente por accidente –su voz se había convertido en un suave murmullo. Movió su palma helada hasta apoyarla sobre mi mejilla-. Si me apresurase, si no prestara la suficiente atención por un segundo, podría extender la mano para acariciar tu cara y aplastarte el cráneo por error. No comprendes lo increíblemente frágil que eres. No puedo perder el control mientras estoy a tu lado. Pág. 315

INVICTUS poema del film

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Desde la noche que sobre mí se cierne Negra como su insondable abismo Agradezco a los dioses si existen Por mi alma invicta. Caído en las garras de la circunstancia Nadie me vio llorar ni pestañear Bajos los golpes des destino Mi cabeza ensangrentada sigue erguida. Más allá de este lugar de lágrimas e ira Yacen los horrores de la sombra Pero la amenaza de los años Me encuentra, y me encontrará sin miedo. No importa cuán estrecho sea el camino Cuán cargada de castigo la sentencia. Soy el amo de mi destino; Soy el capitán de mi alma WILLIAM ERNEST HENLEY “Invictus” (1875) 

GRANDES ESPERANZAS (adaptación)

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GRANDES ESPERANZAS CHARLES DICKENS Ed. Santillana, Madrid, 2005 * Al mismo tiempo se abrazó su cuerpo tembloroso con los dos brazos, apretándose como para no desmoronarse, y se dirigió renqueando hacia la tapia baja de la iglesia. Al verle marchar, eligiendo sus pasos entre las ortigas y las zarzas que circundaban los verdes montículos, se me figuró que esquivaba las manos de los muertos, que se alargaban cautelosamente desde sus tumbas para agarrarse a sus tobillos y meterle en ellas. Pág. 14 * A pesar de que me llamaba muchacho con tanta frecuencia y con una displicencia que distaba mucho de ser halagüeña, era aproximadamente de mi edad. Pero, claro, como era mujer, hermosa y poseída de sí misma, parecía mucho mayor que yo y se mostraba tan desdeñosa conmigo como si fuese una reina de veintiún años. Pág. 66 * En aquel aposento fantástico, entre aquellas extrañas influencias que de tal modo obraban sobre mí, supe que ella acababa de regresar ...