miércoles, noviembre 15, 2006

PILAR MIRÓ, NADIE ME ENSEÑO A VIVIR (Reseña)

PILAR MIRÓ, NADIE ME ENSEÑO A VIVIR. Diego Galán
Plaza & Janés, Barcelona, 2006


No es la que imaginábamos. La Pilar Miró “encargada” que el crítico cinematográfico Diego Galán reconstruye, tal vez, no responde a la que algun@s habíamos construido en nuestro particular imaginario.
A partir de diarios y cartas, con la mayor objetividad y la justa literatura, con los
a veces socorridos “se dice” y “se cuenta”… el autor nos presenta a una Miró con todas sus aristas y sus cicatrices varias, tomando audaces decisiones y encajando imprevisibles errores…

Resulta contradictorio, pretender ir de golfa y ser luego una sentimental, revolucionar entes apergaminados y querer salir de puntillas por la puerta de atrás, combatir sin armas de mujer en un mundo de hombres y negarse a abanderar feminismos trasnochados, obsesionarse por ser madre y sentir pánico a quedarse a solas con su bebé, mostrar una implacable sinceridad suicida en los despidos y añorar una mirada cómplice el día del estreno, no creer en la amistad femenina y procurar el calor de una madraza para ella y para su hijo, reclamar a gritos independencia y sollozar los tiernos mimos del último amante, hacer gala de fortaleza y frialdad cuando en el silencio del rodaje te oyes el desacompasado ritmo de un corazón lleno de zurcidos…
Si, humanamente contradictorio.

El pasado 19 de octubre se cumplieron los nueve años de su fallecimiento y la mujer que confesó ir flotando por la vida, que olvidar era un lujo y que el poder es decir ¡motor! está más presente que nunca.


Rosas amarillas para un cactus… que se arrepintió siempre de sus espinas.

PUBLICADA EN GENERACIÓN XXI, Noviembre 2006