miércoles, enero 27, 2010

INVICTUS (Pressbook)


Del director Clint Eastwood, “Invictus” cuenta la verdadera y ejemplar historia de cómo Nelson Mandela (Morgan Freeman) se alió con el capitán del equipo de rugby de Sudáfrica, Francois Pienaar (Matt Damon), para ayudar a unificar su país.
El recién elegido Presidente Mandela sabe que, tras el apartheid, su país sigue dividido racial y económicamente. Con la confianza de que puede reconciliar a su pueblo mediante el lenguaje universal del deporte, Mandela se une al débil equipo sudafricano de rugby cuando, de forma inesperada, consigue llegar a la Final de la Copa del Mundo de Rugby de 1995.

Warner Bros. Pictures presenta, en asociación con Spyglass Entertainment, una producción de Revelations Entertainment / Mace Neufeld y Malpaso, “Invictus,” protagonizada por los ganadores de un Oscar®, Morgan Freeman (“Million Dollar Baby,” “El Caballero Oscuro”) y Matt Damon (“El Indomable Will Hunting”, la saga “Bourne”).
Película producida por Eastwood, Lori McCreary, Robert Lorenz y Mace Neufeld. Guión de Anthony Peckham basado en el libro El Factor Humano de John Carlin. Con Freeman, Tim Moore, Gary Barber y Roger Birnbaum como productores ejecutivos.
Entre bastidores, nuevamente Eastwood junto a sus colaboradores de siempre, entre los que se incluyen Tom Stern, director de fotografía; James J. Murakami, diseñador de producción; Joel Cox y Gary D. Roach, editores, y Deborah Hopper, diseñadora de vestuario. Música de Kyle Eastwood y Michael Stevens.
“Invictus” se rodó totalmente en exteriores en las ciudades de Cape Town y Johannesburgo, Sudáfrica, y sus alrededores.
“Invictus” distribuida por Warner Bros. Pictures, propiedad de Warner Bros. Entertainment.

SOBRE LA PRODUCCIÓN

El deporte tiene el poder de cambiar el mundo. Tiene el poder de inspirar, el poder de unir a la gente de un modo que pocos consiguen. – Nelson Mandela


Para la mayoría de la gente, la Final de la Copa del Mundo de 1995, no fue más que un emocionante partido de rugby. Sin embargo, para los sudafricanos fue un momento decisivo en su historia, una experiencia compartida que ayudó a cicatrizar las heridas del pasado dando nuevas esperanzas para el futuro. El artífice de este acontecimiento de referencia fue el presidente de la nación, Nelson Mandela. Sus protagonistas, los jugadores del equipo sudafricano de rugby, los Springboks, capitaneados por Francois Pienaar.



Dirigida por Clint Eastwood, “Invictus” describe cómo el Presidente Mandela y Francois Pienaar se unieron para convertir sus esperanzas individuales: la esperanza del presidente unificar su país y la del capitán hacer que el equipo de la nación ganara la Copa del Mundo, en un objetivo compartido bajo el lema “Un equipo, un país”.
En la película, Mandela acude a Pienaar para que lleve a su equipo a lo más alto, citando un poema que, para él, fue fuente de inspiración y fortaleza durante sus años en prisión. Más adelante se desvela que el poema es “Invictus” de William Ernest Henley. La traducción del título sería “invicto”, que, según Eastwood, “no representa ningún elemento característico de la historia. Según transcurre la película, adquiere un significado más amplio”.
Morgan Freeman interpreta el papel de Nelson Mandela y es productor ejecutivo de la película. “Se trata de una importante historia acerca de un acontecimiento asombroso que muy pocos conocen”, señala Freeman. “No puedo recordar ningún momento histórico en el que una nación se uniera de forma tan repentina y tan absoluta. Estaba orgulloso de tener la oportunidad de contar esta historia y cuando tienes la oportunidad de contarla con las aptitudes de Clint Eastwood…es algo que debes hacer”.
Al comienzo de “Invictus”, Nelson Mandela, un hombre que ha pasado 27 años en prisión por luchar contra el apartheid, es elegido presidente de una Sudáfrica que sigue estando terriblemente dividida. Aunque el injusto régimen ha terminado oficialmente, las actitudes raciales, mantenidas durante mucho tiempo entre la gente, no se pueden eliminar fácilmente. Con su país al borde del colapso, el Presidente Mandela ve esperanzas en un extraño lugar: el campo de rugby. Con Sudáfrica lista para ser la sede de las Finales de la Copa del Mundo, Mandela espera unificar el país con la ayuda de su equipo nacional, los Springboks.
“La historia tiene lugar en un momento crítico de la presidencia de Mandela. Creo que fue muy inteligente al valerse del deporte para reconciliar a su país. Sabe que debe volver a unir a todos para encontrar un modo de apelar a su orgullo nacional, algo, quizá lo único, que tenían en común en ese momento. Sabe que, a la larga, blancos y negros tendrán que trabajar juntos, como un equipo, o el país no prosperará, de manera que muestra mucha creatividad usando un equipo deportivo como un medio para lograr un fin”, señala Eastwood.
Ese fin es el sueño de Mandela de una “nación multicolor”, empezando con los colores verde y oro de los Springboks. Por supuesto, el plan del Presidente comporta ciertos riesgos. En medio de una desalentadora crisis socioeconómica, incluso sus asesores más cercanos se cuestionan por qué se centra en algo tan aparentemente insignificante como el rugby. Muchos se preguntan cómo puede apoyar a los Springboks, especialmente en un momento en el que los sudafricanos negros quieren erradicar permanentemente el nombre y el emblema que han despreciado durante mucho tiempo como símbolo del apartheid. Sin embargo, Mandela tiene la precaución de reconocer que eliminar el querido equipo de rugby de los sudafricanos blancos sólo aumentará las diferencias entre las razas, hasta tal punto que dichas diferencias nunca se podrán salvar.
Para ver la historia con cierta perspectiva, John Carlin, autor del libro El Factor Humano, en el que se basa la película, explica, “Lo que hay que entender es que, a los sudafricanos negros, la camiseta verde de los Springboks les recordaba intensamente el apartheid. Odiaban esa camiseta porque simbolizaba, tanto como cualquier otra cosa, las tremendas humillaciones a las que estuvieron sometidos. La habilidad de Mandela fue reconocer que ese símbolo de división y odio se podía transformar en un poderoso instrumento de unidad nacional”.
Anthony Peckham, guionista, nació en Sudáfrica, lo que le da la oportunidad de comprender mejor la época y el lugar en que se desarrolla la historia. “Mandela comprendió que tenía una oportunidad perfecta para dirigirse a la parte del electorado que no le había votado…que, en verdad, le temía. Los sudafricanos blancos eran fieles seguidores de los Springboks, así que usar el foro de la Copa del Mundo era perfecto. No se trataba sólo de un partido, sino del hecho de que Mandela aprovechó un equipo que los sudafricanos negros odiaban y, con fuerza de voluntad, prácticamente arrastró a todos a ser seguidores del equipo”, añade Anthony Peckham.
Sin embargo, un partido de rugby no se puede decidir en los pasillos del gobierno, así que Mandela acude al único hombre que puede ayudarle a conseguir su objetivo: el capitán de los Springboks, Francois Pienaar. Matt Damon interpreta al jugador de rugby que de repente se encuentra en el centro de un ruedo político. “Mandela básicamente le pide que supere las expectativas de su país y sus propias expectativas y que gane la Copa del Mundo”, comenta el actor. “Es una petición excesiva y Francois sabe que, en realidad, es mucho más importante que cualquier partido de rugby. Sin embargo, en un momento determinado, todo el equipo comprende que se han convertido en una importante herramienta para reconciliar a su país. Es una bella y ejemplar historia que destaca lo mejor de cada uno y de lo que somos capaces los seres humanos. Y lo que la hace más increíble es que realmente sucedió”.
Francois Pienaar está de acuerdo con su homólogo cinematográfico. “Siempre he mantenido que Hollywood no podría haber imaginado una historia mejor que lo que ocurrió en Sudáfrica en 1995. Tuve la gran suerte de ser el capitán de un maravilloso grupo de hombres centrados en unificar nuestro país y no podríamos haber contado con un líder mejor que Nelson Mandela para que nos ayudara a conseguirlo”.
Como país anfitrión de la Copa del Mundo de ese año, Sudáfrica tenía derecho a participar automáticamente. Sin embargo, los Springboks eran indiscutiblemente los más débiles, en gran parte debido a su falta de experiencia en la escena mundial. “Debido al apartheid, durante años se prohibió a Sudáfrica participar en pruebas deportivas internacionales. Así que, nadie, incluido el equipo, pensaba que los Springboks tuvieran muchas oportunidades de ganar. Sin embargo, confiaron en esa posibilidad”, explica Eastwood.

La nación multicolor empieza aquí. La reconciliación empieza aquí.
El perdón empieza aquí. – Nelson Mandela en “Invictus”

“Invictus” no evolucionó de manera lineal del libro a la pantalla. Al contrario, había varias personas en senderos similares que, de manera fortuita, se cruzaron en el momento oportuno. Morgan Freeman y su socia de producción, Lori McCreary, llevaban años desarrollando una película sobre Nelson Mandela. Intentaron adaptar a la pantalla la autobiografía de Mandela, El Largo Camino hacia la Libertad, pero reflejar toda su historia en el marco temporal de un largometraje resultaba imposible.
“Estaba desolada, pero Morgan me hizo recuperar la confianza diciendo: ‘Lori, cuando una puerta se cierra, otra se abre’. Y literalmente, la semana siguiente recibí una propuesta de cuatro páginas del libro de John Carlin sobre la Copa del Mundo de 1995, que finalmente se convirtió en El Factor Humano. Pensamos que era un magnifica manera de formarse una opinión de la personalidad y el carácter de Mandela en una historia que transcurre en menos de un año”, comenta McCreary.
Casualmente, más adelante, John Carlin conoció a Freeman en Clarksdale, Mississippi, donde el autor, que habitualmente trabaja de periodista, estaba reuniendo datos para escribir una historia sobre la pobreza en los estados del sureste de EEUU. Su contacto local resultó ser un amigo de Freeman, quien los presentó. El autor recuerda, “Dije, ‘Sr. Freeman, tengo una película para usted’. Me preguntó de qué trataba y le dije, ‘Es sobre un acontecimiento que extrae la esencia del talento de Mandela y la esencia del milagro sudafricano’. Y él dijo, ‘¿Te refieres al rugby?’ Me quedé pasmado. Fue entonces cuando descubrí que ya había leído la propuesta del libro que había escrito”.
Sin embargo, McCreary comenta que antes de seguir adelante, ella y Freeman fueron personalmente a conseguir la aprobación de Mandela, a quien en Sudáfrica llaman “Madiba”. “Morgan empezó diciendo, ‘Madiba, llevamos mucho tiempo trabajando en otros proyectos, sin embargo, acabamos de leer algo que creemos puede llegar a la esencia de quién sois…’ e incluso antes de que terminara la frase, Madiba dijo “¡Ah!, la Copa del Mundo’. Fue entonces cuando supe que íbamos por buen camino”.
Más o menos a la vez, el productor Mace Neufeld también recibió la propuesta de Carlin. “Hasta ese momento, nunca había oído hablar de la Copa del Mundo de Rugby de 1995, sin embargo, sí sabía que Mandela era una importante figura mundial. Pensé que era una forma apasionante de contar su historia dentro de un emocionante acontecimiento deportivo”, admite Neufeld.
A partir de ahí, Neufeld planteó a Anthony Peckham, guionista con quien había trabajado anteriormente, la posibilidad de escribir el guión. “No me lo pensé dos veces”, afirma Peckham. “Debido en parte a que aunque los sudafricanos conocen la historia, no creo que el resto del mundo la conozca. La historia no es sólo para los sudafricanos. Para mí, la historia trata del liderazgo, no sólo de Mandela, sino también de los Springboks y de otros. El auténtico liderazgo es un bien escaso y, cuando se encuentra, se debería celebrar”.
Con un toque más personal, Peckham comenta que, a pesar de haberse criado en Sudáfrica, sabía muy poco del personaje central de “Invictus”. “En esos tiempos, Mandela era un “tabú”, así que todo lo que sabía sobre él era lo que el gobierno del apartheid nos había contado. Hasta que no abandoné Sudáfrica no descubrí todas las cosas nobles que había hecho. Así que para mí, escribir este guión y aprender tantas cosas sobre Mandela como aprendí, fue una especie de liberación personal y un sueño hecho realidad”.
Sin saber que ambos tenían ante sí la misma propuesta, Neufeld se puso en contacto con McCreary porque “Morgan Freeman era el único que podía interpretar a Nelson Mandela”, afirma Neufeld.
“Mace me llamó y me dijo que tenía un proyecto realmente bueno y un gran guionista”, recuerda McCreary. “Empezó a soltar la historia y no podía dar crédito a lo que estaba oyendo. Nos reunimos con Mace y Tony, yo sabía que Tony era el tipo perfecto para escribir el guión. Le apasionaba tanto este proyecto”.
“Cuando tuvimos el guión de Tony, pensamos que había dado en el clavo”, comenta Neufeld. “Ahora la cuestión era quién iba a dirigirlo”.
Sólo había una respuesta. Morgan Freeman envió el guión a Clint Eastwood, quien dijo que respondería inmediatamente. “La historia despertó mi interés. Pensé que era ideal para una película y realmente me encantó cómo estaba escrito el guión”.
“Clint y yo leímos el guión e inmediatamente coincidimos en que, decididamente, queríamos hacerlo. Es una historia impactante, muy humana, sobre todo por el vínculo que se crea entre Mandela y Francois Pienaar. También es una manera fascinante de ver el lado más personal de Mandela, así como de ilustrar sus extraordinarias cualidades de líder”, añade el productor Robert Lorenz.
“Todo el proyecto recordaba a dos imanes que se unen. La gente adecuada, el momento adecuado, el lugar adecuado, el tema adecuado. Todo encajaba, algo que no pasa con frecuencia, pero que cuando pasa, es como el destino”, comenta Freeman.

¿Cómo alcanzar la grandeza si no hay algo que nos mueva a hacerlo? ¿Cómo motivar a los que nos rodean? – Nelson Mandela en “Invictus”

Mucho antes de la producción de “Invictus”, la persona que más importaba había elegido a Morgan Freeman para el papel de Nelson Mandela. “Una vez preguntaron a Madiba quién le gustaría que le interpretara en una película y contestó ‘Morgan Freeman’. La primera vez que le vi hace años, le dije que para mí era una honor que me hubiera mencionado para interpretarle”, revela el actor.
“Invictus” marca la tercera colaboración de Freeman con Eastwood. “Morgan y Clint están muy familiarizados con sus estilos, están realmente compenetrados. Es una relación buena y muy natural, por lo que disfrutan trabajando juntos. Morgan entiende perfectamente lo que espera Clint y Clint sabe que Morgan hará, sin duda, una perfecta interpretación”, comenta Lorenz.
“Morgan es genial”, afirma Eastwood. “No podría pensar en nadie más en el papel de Mandela. Tienen la misma estatura y el mismo tipo de carácter carismático. Morgan tiene, además, una calidad vocal similar y trabajó muy duro para captar la entonación de Mandela. Creo que lo hizo muy bien”.
Freeman, que durante años ha pasado algún tiempo con Mandela y le considera un amigo, comenta “Era una de mis mayores preocupaciones, conseguir su acento y su ritmo al hablar. Le he oído hablar muchas veces y según se acercaba el momento de empezar a rodar vi algunas cintas…y, de repente, lo conseguí”.
El actor señala que la parte más importante de su interpretación no se podía ensayar. “Quería evitar actuar como él. Necesitaba ser él y ese era el mayor reto. Cuando conoces a Mandela, te das cuenta de que estás ante la grandeza, es algo que simplemente emana de él. Induce a la gente a conseguir lo mejor, es su vocación. Algunos lo llaman la magia de Madiba. No estoy seguro de que la magia se puede explicar”.
Al igual que Freeman, Matt Damon tenía que dominar un acento sudafricano para interpretar al Capitán de los Springboks, Francois Pienaar. Sin embargo, el papel representaba otros retos físicos para el actor, empezando por el más obvio. “Inmediatamente me conecté y empecé a leer cosas sobre Francois y me di cuenta de que es un gran tipo. Hablé con Clint y le dije, ‘Sabes, este tipo es enorme’ y Clint dijo ‘¡Qué demonios!, tú preocúpate por todo lo demás y deja que yo me preocupe por eso’.
“Puede que Matt no sea tan alto como Francois, pero es igual de tenaz y fuerte”, señala Eastwood. “También trabajó muy duro y se puso en forma para la película. Y estructurando montajes y ángulos de cámara, puedes hacer que una persona tenga el aspecto que necesitas”, añade el director.
Sin embargo, no había cámaras delante cuando Damon conoció a Francois. “Francois me invitó a su casa y me preparó una increíble cena de gourmet. Cuando llegué a su casa, me abrió la puerta y me quedé mirándole. Se produjo un silencio elocuente y dije ‘En cámara parezco más corpulento”, cuenta el actor.
Damon no tenía por qué haberse preocupado, ya que según cuenta Pienaar el actor le impactó inmediatamente. “Es un gran tipo. Me impresionó su humildad y su socarrón sentido del humor. Quería aprender todo lo que pudiera sobre mí, mi filosofía como capitán y cómo fue para nosotros el año 1995. También hablamos del rugby, de cómo son los entrenamientos y de los aspectos técnicos. Nos divertimos mucho”.
“Francois me ayudó muchísimo. Dedicó mucho tiempo a contestar a mis preguntas sobre un motón de cosas”, comenta Damon. “Me sentía obligado a estar a su altura y a la de esta historia, ya que Francois es una persona muy íntegra y considero que Mandela es el mejor líder mundial de nuestros tiempos. Lo que hicieron y lo que hizo su país es increíble”.

Nos guste o no, somos más que simplemente un equipo de rugby…
Los tiempos cambian. También nosotros debemos cambiar. – Francois Pienaar en “Invictus”

Para prepararse para interpretar a un jugador de rugby veterano, Damon también contó con la ayuda de otra estrella de los Springboks de 1995, Chester Williams, que era el único jugador negro del equipo. En “Invictus”, Williams hizo de entrenador de los jugadores de rugby cinematográficos y fue un recurso inestimable para los cineastas.
“Chester fue un gran asesor técnico porque recuerda cada jugada y cada posición. En el año 1995, se encontraba en una situación única ya que era el único jugador negro de los Springboks. En aquella época se convirtió en una especie de símbolo, algo que él no eligió ya que lo único que realmente quería era jugar al rugby. Pero asumió esa responsabilidad y corrió con ella. Fue increíble tenerle cerca y que fuera el líder de nuestros equipos”, afirma McCreary.
“Chester se quería asegurar de que en la película se jugaba auténtico rugby”, añade Eastwood. “Dijo, en su tono, ‘Nada de tonterías cinematográficas. Vamos a jugar auténtico rugby’. Como sabes, el ‘auténtico rugby’ es un deporte muy duro. Es parecido al fútbol americano, pero sin cascos ni protecciones y los jugadores de ambos equipos atacan y defienden. Es un juego muy duro y los que lo juegan son de una estirpe especial”.
“De hecho, Clint se hizo un gran aficionado al rugby”, comenta Lorenz. “Cuando estuvimos en Sudáfrica, cada noche se tragaba horas de rugby y a la mañana siguiente llegaba y se ponía a hablar de los partidos. Disfrutaba bastante”.
Para los actores, prepararse para las rigurosas exigencias de jugar realmente al rugby, según dice Damon “el entrenamiento fue muy intenso”. “Hice muchas horas de pesas y eche mucho músculo. También hice sprint, que nunca lo había hecho, y algo de boxeo. Cuando llegué a Sudáfrica, Chester dijo, ‘Pareces realmente en forma. ¿Qué has hecho?’ Dije, ‘Bueno, pesas, boxeo y sprint’. Se me quedó mirando y me dijo ‘¿Y por qué no simplemente has jugado al rugby?”, cuenta Damon riéndose.
Damon tuvo la oportunidad de jugar al rugby cuando él y el resto de actores pasaron horas en el campo de entrenamiento. “Cuando eres un aficionado interpretando a un profesional, tienes que entrenar mucho para parecer tan diestro como esos hombres. Todos los actores que previamente no habían jugado al rugby tuvieron que ponerse al día. Tampoco queríamos que los actores se lesionaran jugando con los profesionales, así que constantemente estábamos cruzando los dedos”, comenta Eastwood.
Scott Eastwood, otro principiante del rugby, interpretó el papel de Joel Stransky, jugador de los Springboks, que fue el responsable de todos los puntos que se anotó el equipo durante la Final de la Copa del Mundo. Además de aprender a jugar, Scott se tuvo que entrenar para conseguir puntos con lo que se llama un drop, similar a un gol de campo en el fútbol americano.
Curiosamente, Chester Williams se encargó de seleccionar al hombre que interpreta su papel en la película, McNeil Hendricks. Entrenador de rugby en la actualidad, Hendricks fue jugador profesional de rugby durante años, incluido un período con los Springboks a finales de los años 90. Williams y Hendricks se conocen desde su época de jugadores, sin embargo, fue la casualidad lo que llevó a Hendricks a interpretar a su viejo amigo en “Invictus”. “Buscamos durante semanas, pero ningún jugador era el adecuado. Estaba en un centro comercial y me encontré con McNeil Hendricks. Le dije ‘Necesito que vengas e interpretes mi papel’ y me alegré tanto de que dijera que sí”, cuenta Williams.
“Para mí fue una gran oportunidad. Conozco a Chester desde hace mucho tiempo y tenemos caracteres similares. Cuando jugaba al rugby, siempre estaba sonriendo. Yo también estaba siempre sonriendo, incluso cuando pasaba mucho tiempo derribado en el suelo. Fue impresionante poder trabajar con gente como Matt, Morgan y Clint Eastwood”, comenta Hendricks.
La mayoría de los jugadores de rugby, incluso los que representaban a otros países que participaban en los partidos cinematográficos, se seleccionaron en Sudáfrica. Aimee McDaniel, coordinadora de deportes, se encargó de reunir a los hombres que formarían los distintos equipos.
McDaniel empezó a trabajar en el proyecto justo cuatro meses antes de que comenzara el rodaje. Trabajó en estrecha colaboración con Chester Williams y sus colegas, entrenadores de rugby, Rudolf De Wee y Troy Lee, para elegir a los hombres adecuados para los equipos. “Lo primero que tuve que hacer fue reunir a unos 500 jugadores de rugby en dos semanas, lo que fue un reto ya que la temporada estaba a punto de empezar. Visitamos todos los clubes de rugby de la zona y repartimos folletos para una audición abierta al público. Se presentaron todos esos jugadores de rugby, les pusimos a prueba, haciendo ejercicios con Chester y los otros entrenadores, y fuimos eliminando a algunos hasta tener nuestro grupo definitivo. A partir de ahí, lo más complicado fue colocar al tipo adecuado en la posición adecuada. Conseguimos una unidad muy cohesiva”, recuerda McDaniel.
Además de jugar al rugby, los jugadores del poderoso equipo neozelandés, llamado los All Blacks, tuvieron que aprender la tradicional danza de guerra maorí, llamada la Haka. “Su objetivo es intimidar al equipo contrario incluso antes de que empiece el partido”, explica Eastwood.
Por una cuestión de verosimilitud y “por respeto, nos pusimos en contacto con la Asociación de Rugby neozelandesa para asegurarnos de que la Haka se hacía correctamente”, añade Lorenz. “Nos enviaron a un experto llamado Inia Maxwell, que nos ayudó en el entrenamiento y estuvo presente cuando rodamos la escena, así que sabíamos que la danza era fiel”.

Lo pasado, pasado. Ahora, miremos hacia el futuro. – Nelson Mandela en “Invictus”



Hay otro equipo que es muy importante para el sueño de Mandela de una nación multicolor. Al principio de la película, el nuevo Presidente pide al personal blanco que ha estado al servicio del Presidente de Klerk que sigan trabajando para él. Su equipo de seguridad personal, encabezado por Jason Tshabalala y Linga Moonsamy, ni se inmutó…hasta que descubrieron que su decreto también les afectaba. De repente se encontraron trabajando codo con codo con antiguos miembros del Servicio de Seguridad del Estado, hombres que, hasta hacía muy poco, habían sido una amenaza para su libertad y para sus propias vidas
“Mandela sabe que sus guardaespaldas son los miembros más visibles de su personal, con lo que tener miembros blancos y negros de la unidad mostraría un grupo muy variado trabajando juntos en su gobierno. Para él esto es muy importante”, añade Eastwood.
“Mandela no sólo habla del perdón y la reconciliación como algo que debería hacer el resto del país, sino que lo empieza a hacer con su personal”, comenta Anthony Peckham, añadiendo que la integración del equipo de seguridad de Mandela se convirtió en un perfecto microcosmos de la historia más larga. “El CNA (Congreso Nacional Africano) y el Servicio de Seguridad del Estado habían sido enemigos declarados, así que unirlos con el único objetivo de proteger a su actual líder mutuo me permitía, como escritor, llevar al terreno personal la idea de reconciliación de un modo que de otra manera me habría sido imposible”.
Tony Kgoroge y Patrick Mofokeng interpretan a Jason Tshabalala y Linga Moonsamy, respectivamente. Matt Stern y Julian Lewis Jones fueron seleccionados para los papeles de Hendrick Booyens y Etienne Feyder, los que fueran miembros del Servicio de Seguridad del Estado con los que ahora Jason y Linga deben trabajar unidos para mantener a salvo a Mandela.
También hay mujeres importantes en la vida del Presidente Mandela y de Francois Pienaar. Adjoa Andoh interpreta a Brenda Mazibuko, jefe de personal de Mandela, quien no puede entender por qué el Presidente dedica tanto tiempo y energía a algo tan poco importante como el rugby, cuando hay otros muchos temas importantes de los que ocuparse. Marguerite Wheatley hace el papel de la novia de Pienaar en aquella época, Nerine, quien es un gran apoyo para Francois cuando se enfrenta al mayor reto de su vida.

Es uno de nuestros himnos… Significa “¡Dios guarde a África!”
que debéis admitir, que podríamos usar. – Francois Pienaar en “Invictus”

En “Invictus”, las persistentes sombras del apartheid se ven claramente cuando Francois Pienaar da a los Springboks la letra del nuevo himno nacional de Sudáfrica, “Nkosi Sikelel’ iAfrika,” que en xhosa, la lengua de los sudafricanos negros, significa “¡Dios guarde a África!”. No se pretende que la canción sustituya al himno anterior, “Die Stem (El Clamor de Sudáfrica)”, sino que se canten juntas. Sin embargo, los compañeros de equipo, a quienes todavía resulta difícil ceder a los nuevos tiempos, oponen gran resistencia a los esfuerzos de Francois.
El himno es sólo una de las canciones sudafricanas que se oyen en la película. La música indígena de Sudáfrica influyó mucho en los compositores, Kyle Eastwood y Michael Stevens, a la hora de componer la banda sonora. Casualmente, cuando surgió la película, Kyle estaba en Sudáfrica en un festival de jazz, así que “le pedí que explorara el terreno y se reuniera con grupos de música locales a ver que encontraba”, comenta Eastwood.
“Cuando llegué a Sudáfrica, escuché a diferentes bandas. Utilizamos el Soweto String Quartet, que es la favorita de Mandela. También descubrimos a Overtone, que es un grupo que canta a capella que vimos y nos encantó”, añade el director.
“Teníamos a muchos músicos famosos que habían oído hablar del proyecto y querían participar dada la importancia de la historia”, comenta Lorenz. “Finalmente, Clint optó por música que le sonaba y la adaptó a como creía que debía ser en la película. Incorporamos los sonidos de varios músicos sudafricanos, lo que dio autenticidad a la música y resultó en una banda sonora excepcional y muy ecléctica, perfecta para la película”.

¿Oís eso? Escuchad a vuestro país.
Ahí está. Es nuestro destino. – Francois Pienaar en “Invictus”




El rodaje de “Invictus” se realizó totalmente en exteriores, en Sudáfrica. Siempre que se pudo, se utilizaron los mismos lugares en los que se habían desarrollado los hechos.
“El hecho de estar en Sudáfrica nos hizo entender a todos la historia, porque constantemente se nos recordaba el efecto que tuvo en la gente. Con quien hablaras podía decirte dónde estaba el día de la final y lo entusiasmado que estaba. Fue un momento que les marcó y todo el mundo podía recordarlo como si lo estuvieran viviendo”, afirma Lorenz.
“Estar en los mismos lugares nos hizo sentir la realidad de la historia”, señala Mace Neufeld. “Además, fue alucinante estar ahí unos 15 años después de que tuvieran lugar esos acontecimientos y ver lo que se había conseguido. Es una de las experiencias más sorprendentes que he tenido como productor”.
Freeman coincide diciendo que apreció una gran diferencia en el país desde su primera visita hace más de una década. “La primera vez que fui a Sudáfrica, cuando Mandela era Presidente, la tensión se podía respirar, todo el país estaba contagiado de un sentimiento de excitación. Sin embargo, esta vez, todo parecía ir sobre ruedas, nada de tensión, nada de presión, y fue genial. Fue fabuloso ver que lo que se empezó entonces se había convertido en el status quo”.
“No habría rodado esta película en otro lugar que no fuera Sudáfrica”, confiesa Eastwood. “Hay que estar allí, se necesita su gente, sus lugares. Queríamos esa autenticidad. La mayoría de los actores y de los extras eran sudafricanos. En Sudáfrica tienen una asociación cinematográfica viable, así que también pudimos contar con un agradable grupo de americanos y sudafricanos trabajando juntos entre bastidores y el equipo no podría haber sido mejor”.
Eastwood también contó con su principal equipo de creativos, entre los que se encuentran Tom Stern, director de fotografía; James J. Murakami, diseñador de producción; Joel Cox y Gary D. Roach, editores, y Deborah Hopper, diseñadora de vestuario.
“Clint se rodea de gente que comparte su sensibilidad,” señala Neufeld. “Es una combinación extraordinaria. Yo me limito a cruzarme de brazos y observar alucinado cómo dirige la película. Su método de filmación es muy sensato y tanto los actores como el equipo de rodaje sabían que tenían que estar listos porque Clint siempre lo estaba”.
Freeman que está muy familiarizado con la forma de dirigir de Eastwood, afirma “Es muy rápido, si en una toma consigue lo que quiere sigue adelante. Eso me encanta. También aprecio su serenidad, muestra de firmeza y control”.
Damon, que colabora con Eastwood por primera vez, comenta “Domina tan bien el lenguaje del rodaje. Sabe perfectamente cómo se debe contar la historia para que funcione. Como actor, tienes la seguridad de que estás en muy buenas manos. Fue una experiencia fantástica trabajar con él”.
Gran parte del rodaje se realizó en la ciudad costera de Cape Town y sus alrededores. Una de las escenas clave que se filmó allí fue la visita de Nelson Mandela al lugar de concentración de los Springboks, rodada en una zona llamada Tokai. Cuando llegaron esa mañana descubrieron que unos extraños espectadores se les habían adelantado: un grupo de babuinos. “Tuvimos que esperar hasta que los babuinos salieran, pero en cuanto aparecieron los jugadores, se colocaron en las líneas de banda o se subieron a los árboles. Nos miraban como diciendo ¿Quiénes son estos locos?”, cuenta el director riendo.



El equipo de producción también usó una casa de Cape Town para el interior de la casa de Mandela. La ayudante personal de Mandela, Zelda la Grange, alabó el trabajo del diseñador de producción, James J. Murakami, y de su equipo diciendo “Conozco muy bien la casa y la recrearon a la perfección. Incluso el ambiente parecía el mismo. Entonces, oí hablar a Morgan Freeman, todavía no había visto quién era, y pensé ‘¿Qué hace aquí el señor Mandela?’, comenta sonriendo. “Veo a Madiba casi a diario y creo que es lo más parecido que alguien podría llegar a hablar y a comportarse como él”.
Las escenas del exterior de la casa de Mandela se rodaron en su residencia de Johannesburgo. También en esa ciudad, los partidos de rugby, incluida la culminante Final de la Copa del Mundo, se rodaron en el Ellis Park Stadium, donde realmente se jugaron. Gran parte del estadio ha cambiado desde 1995, así que el departamento de Murakami se documentó ampliamente para que el escenario de la Final volviera a tener la misma apariencia que tenía en ese momento, incluidos los carteles de ese día. Posteriormente, se utilizaron gráficos por ordenador para completar el efecto, así como para aumentar los 2.000 extras que había en las gradas. Usando técnicas de captura de movimientos, el equipo de efectos visuales pudo “abarrotar” el estadio con 62.000 hinchas esperanzados.
Al igual que Murakami, Deborah Hopper, diseñadora de vestuario, tenía que rememorar la moda de 1995, especialmente la equipación de los Springboks, ya que la que actualmente usa el equipo no es igual. “Hay muchas diferencias en las equipaciones. En 1995, los pantalones cortos eran mucho más cortos y las camisetas eran más cerradas y con más protecciones. En aquella época eran de algodón y ahora son de un material sintético. Tuvieron que fabricar el material especialmente para nosotros”, explica Hopper.
Hopper y su equipo también tuvieron que copiar las equipaciones de los otros equipos, incluidos los escudos, de los que muchos también han cambiado. De hecho, ahora, la Gacela (springbok) del escudo del equipo está orientada en la dirección opuesta a la del escudo de 1995.
En la Final cinematográfica, Nelson Mandela también lleva puesta la camiseta de los Springboks, lo que, según Lori McCreary “era muy significativo ya que los sudafricanos negros odiaban esa camiseta. Así que Mandela apareció llevando puesta la camiseta de los Springboks y dijo a blancos y negros “Esto nos concierne a todos. Trabajemos juntos, en equipo”. La camiseta de Mandela lleva en la espalda el número 6 como muestra de solidaridad con su amigo y aliado Francois Pienaar, capitán del equipo.
La escena en la que Mandela y Francois se reúnen por primera vez, en el despacho del Presidente, se rodó en los Union Buildings, sede del gobierno situada en la capital, Pretoria. Era la primera vez que se utilizaba ese escenario para rodar una película.
Sin embargo, para el equipo de producción y los actores el lugar más emotivo fue la cárcel de Robben Island, incluida la celda en la que Mandela estuvo preso durante casi tres décadas. “A cada uno nos hizo sentir algo diferente, a la mayoría silencio”, recuerda McCreary. “Después de esa visita, todos conectamos con la historia y con Mandela de un modo que habría sido imposible si esas escenas no se hubieran grabado allí”.
“Cuando fuimos a Robben Island, a todos nos impresionó lo reducido que era el espacio. Pasar 27 años allí, quizá los mejores años de tu vida, y después salir y no seguir amargado es una gran proeza”, reflexiona Eastwood.
Todo el equipo de los Springboks se desplaza a Robben Island para experimentar directamente, aunque sólo sea un momento, qué se siente estando en ese horrible lugar. Es entonces, cuando Francois recuerda el poema que Nelson Mandela compartió con él como fuente de inspiración:

INVICTUS
Desde la noche que sobre mi se cierne,
negra como su insondable abismo,
agradezco a los dioses si existen
por mi alma invicta.

Caído en las garras de la circunstancia,
nadie me vio llorar ni pestañear.
Bajo los golpes del destino,
mi cabeza ensangrentada sigue erguida.

Más allá de este lugar de lágrimas e ira
yacen los horrores de la sombra,
pero la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el camino,
cuán cargada de castigo la sentencia.
Soy el amo de mi destino;
Soy el capitán de mi alma.


William Ernest Henley


MORGAN FREEMAN (Nelson Mandela / Productor Ejecutivo) consiguió el Premio de la Academia al Mejor Actor de Reparto por su papel en la película “Million Dollar Baby” de Clint Eastwood, por el que también obtuvo un Premio del Gremio de Actores (SAG) y una nominación a los Globos de Oro. La película marca su segunda colaboración con el director Clint Eastwood, tras el papel de Freeman en la ganadora de un Oscar a la Mejor Película, “Sin Perdón”.
Freeman ha sido galardonado con otras tres nominaciones al Oscar, la primera por su escalofriante interpretación en el drama de 1987, “El Reportero de la Calle 42”, que también le hizo merecedor de los Premios que concede la Asociación Nacional de Críticos Cinematográficos, así como la de Los Ángeles y Nueva York, y de un Premio Independent Spirit al Mejor Actor de Reparto, así como su primera nominación a los Globos de Oro. Obtuvo su segunda nominación al Oscar y consiguió un Globo de Oro y el Premio que concede la Junta Nacional de Críticos al Mejor Actor por la película de 1989, “Paseando a Miss Daisy”, en la que recreó su galardonado papel fuera de Broadway. Consiguió su tercera nominación al Oscar, así como nominaciones a los Globos de Oro y a los Premios del SAG, por su interpretación en el drama de 1994 de Frank Darabont, “Cadena Perpetua”.
Su trabajo cinematográfico más reciente incluye papeles de protagonista en los éxitos de taquilla “El Caballero Oscuro” y “Batman Begins” de Christopher Nolan; “Ahora o Nunca” de Rob Reiner, junto a Jack Nicholson; “El Juego del Amor” de Robert Benton; “Adiós Pequeña Adiós (Gone Baby Gone)” de Ben Affleck; "El caso Slevin"; "Una vida por delante" de Lasse Hallström", con Robert Redford y Jennifer López; la película de acción de Jet Li y guión de Luc Besson, "Unleashed"; y la comedia "Como Dios" y su secuela "Sigo como Dios". También ha prestado su inconfundible voz a "La Guerra de los Mundos" de Steven Spielberg y al documental ganador de un Oscar "March of the Penguins".
Entre los anteriores éxitos cinematográficos de Freeman se incluyen “Pánico Nuclear”, “Toda la Verdad”, “La Hora de la Araña”, “Persiguiendo a Betty”, “Deep Impact”, “Hard Rain”, “Amistad” de Steven Spielberg”, “El Coleccionista de Amantes”, “Seven”, “Tiempos de Gloria”, “Apóyate en Mí”, “Clean and Sober”, “Es…Jugar con Fuego”, “Profesores de Hoy”, “Harry e Hijo” y “Brubaker”.
En 1993, Freeman debutó como director cinematográfico con “Bopha!” y poco después creó Revelations Entertainment. La película más reciente de la productora es la comedia de Brad Silberling, “Dame 10 Razones”, en la que Freeman aparece con Paz Vega.
El actor nacido en Memphis comenzó su carrera en los escenarios de Nueva York a principios de los años 60, tras un período como mecánico del ejército del aire. Una década más tarde, se convirtió en un personaje televisivo de renombre nacional cuando creó el popular personaje, Easy Reader, del conocido programa infantil “The Electric Company”.
Durante los años 70, continuó en los escenarios consiguiendo los Premios Drama Desk y Clarence Derwent y recibiendo una nominación a los Premios Tony por su interpretación en “The Mighty Gents”, en 1978. En 1980, consiguió un Premio Obie por su representación del anti-héroe, Coriolano, de Shakespeare en el Festival de Shakespeare de Nueva York y por su trabajo en “Madre Coraje y Sus Hijos”. En 1984, Freeman fue galardonado con otro Premio Obie por su interpretación de The Messenger en la aclamada producción de la Academia de Música de Brooklyn de "The Gospel at Colonus" de Lee Breuer y, en 1985, consiguió el Premio Drama-Logue por el mismo papel. En 1987, Freeman creó el papel de Hoke Coleburn en la obra ganadora de un Premio Pulitzer, “Paseando a Miss Daisy” de Alfred Uhry, que le hizo merecedor de su cuarto Premio Obie. En 1990, interpretó a Petruchio en “La Fierecilla Domada” del Festival de Shakespeare de Nueva York, junto a Tracey Ullman. Nuevamente en los escenarios de Broadway, en 2008, Freeman interpretó, junto a Frances McDormand y Peter Gallagher, el drama de Clifford Odett, “The Country Girl”, dirigido por Mike Nichols.




MATT DAMON (Francois Pienaar) ha sido galardonado por su trabajo a ambos lados de la cámara, incluidos un Premio de la Academia al Mejor Guión y una nominación al Oscar al Mejor Actor.
Damon cuenta con una amplia variedad de proyectos que se estrenarán próximamente. Se le podrá ver en el thriller “Green Zone”, dirigido por Paul Greengrass y previsto para estreno en el año 2010. Actualmente, Damon está rodando, junto a Emily Blunt, el thriller, “The Adjustment Bureau” de George Nolfi. Posteriormente, se unirá al director Clint Eastwood para interpretar un papel en el drama “Hereafter”, guión de Peter Morgan, y la nueva versión del clásico western de los hermanos Coen, “Valor de Ley”. Entre los próximos estrenos de Damon se incluye la película independiente “Margaret”, dirigida por Kenneth Lonergan. Además, para la pequeña pantalla, Damon realizará la producción ejecutiva e interpretará un papel en “The People Speak”, basada en un libro coescrito por el famoso historiador, Howard Zinn, que presenta lecturas teatrales e interpretaciones de algunos de los nombres más famosos de la industria del espectáculo. Se podrá ver en el Canal de Historia en diciembre.
Últimamente, Damon ha interpretado el papel principal de “El Soplón!”, que marcó su quinta colaboración con Steven Soderbergh. Previamente, había colaborado con el director como parte del reparto estelar de las comedias de acción “Ocean’s Eleven”, “Ocean’s Twelve (Uno Más Entra en Juego)” y “Ocean’s Thirteen.” Damon también participó como estrella invitada en la segunda parte de película biográfica de dos partes sobre el “Che” de Soderbergh.
En 2002, Damon interpretó el papel de Jason Bourne en la taquillera película de acción, “El Caso Bourne”. Volvió a repetir papel en las dos exitosas secuelas, “El Mito de Bourne” y “El Ultimátum de Bourne”, ambas dirigidas por Paul Greengrass.
Entre otros éxitos cinematográficos de Damon se incluyen la ganadora de un Oscar a la Mejor Película, “Infiltrados” de Martin Scorsese, con Leonardo DiCaprio, Jack Nicholson y Mark Wahlberg; el thriller dramático de Robert de Niro, “El Buen Pastor”, con De Niro y Angelina Jolie y el thriller geopolítico de Stephen Gaghan, “Syriana”, con George Clooney.
Natural de Boston, Damon asistió a la Universidad de Harvard donde obtuvo su primer trabajo como actor con el American Repertory Theatre. Debutó cinematográficamente en la película “Mystic Pizza”, a la que seguirían papeles en “School Ties”, en “Gerónimo, una Leyenda” de Walter Hill y en los proyectos para televisión por cable “Rising Son” y “The Good Old Boys” de Tommy Lee. Se daría a conocer al público en 1996, con su interpretación de un veterano de la Guerra del Golfo, perseguido por un sentimiento de culpabilidad y atormentado por los recuerdos de un incidente en el campo de batalla, “En Honor a la Verdad”.
Junto a su amigo de toda la vida, Ben Affleck, Damon coescribió el aclamado drama de 1997, “El Indomable Will Hunting”, por el que consiguieron un Premio de la Academia y un Globo de Oro, así como varios premios al Mejor Guión Original concedidos por asociaciones de críticos. Damon también obtuvo nominaciones al Oscar, a los Globos de Oro y al Premio que concede la SAG al Mejor Actor. En 1997, Damon también interpretaría a un joven abogado idealista en “Legítima Defensa de John Grisham” de Francis Ford Coppola y aparecería como estrella invitada en “Persiguiendo a Amy” de Kevin Smith.
Al año siguiente, Damon interpretó un papel principal en el galardonado drama sobre la Segunda Guerra Mundial, “Salvar al Soldado Ryan” de Steven Spielberg, y participó también en el drama “Rounders” de John Dahl, junto a Edward Norton. En 1999, Damon consiguió su tercera nominación a los Globos de Oro por su interpretación en “El Talento de Mr. Ripley”, dirigida por Anthony Minghella. Volvió a reunirse con Ben Affleck y el director, Kevin Smith, para interpretar un papel en la polémica comedia, “Dogma.”
Entre otros éxitos cinematográficos de Damon se incluyen papeles de protagonista en “La Leyenda de Bagger Vance”” de Robert Redford; “Todos los Caballos Bellos” de Billy Bob Thornton; “Pegado a Ti” comedia de los hermanos Farrelly, junto a Greg Kinnear; “Los Hermanos Grimm” de Terry Gilliam, con Heath Ledger, y una aparición como estrella invitada en “Confesiones de una Mente Peligrosa” de George Clooney.
Damon y Affleck formaron la productora LivePlanet para producir cine, televisión y proyectos multimedia. LivePlanet ha producido tres temporadas de la serie documental, “Project Greenlight”, nominada a los Emmy, que cuenta la realización de películas independientes por guionistas y directores noveles. Los documentales de la serie “Project Greenlight” producidos hasta la fecha son “Stolen Summer”, “The Battle of Shaker Heights” y “Feast.” LivePlanet también ha producido el documental “Running the Sahara” dirigido por el ganador de un Oscar, James Moll.
Además, Damon es cofundador de la ONG H20 África, actualmente conocida como Water.org, y es embajador de la fundación de ayuda infantil, ONEXONE.



CLINT EASTWOOD (Director / Productor) premiado actor, productor y director. Actualmente está dirigiendo y produciendo el drama “Hereafter”, guión de Peter Morgan, protagonizado por Matt Damon y Cecile de France.
Más recientemente dirigió, produjo y protagonizó el aclamado drama de 2008, “Gran Torino”. Eastwood obtuvo el Premio de la Junta Nacional de Críticos al Mejor Actor por su interpretación de Walt Kowalski, que marcaría su primer papel cinematográfico desde “Million Dollar Baby”. También en 2008, dirigió y produjo “El Intercambio”, con Angelina Jolie en la historia real de un infame secuestro ocurrido en 1928 que mantuvo en jaque al Departamento de Policía de Los Ángeles. La película fue nominada a la Palma de Oro y ganó un Premio Especial cuando se estrenó en el Festival de Cine de Cannes de 2008. Asimismo, recibió tres nominaciones al Oscar, entre las que se incluyen la de Jolie a la Mejor Actriz, y Eastwood obtuvo nominaciones a los Premios BAFTA y a los que conceden los Críticos Cinematográficos de Londres en la categoría de Mejor Director.
En 2007, Eastwood obtuvo dos nominaciones a los Premios de la Academia, en las categorías de Mejor Director y Mejor Película, por su aclamado drama sobre la Segunda Guerra Mundial, “Cartas desde Iwo Jima”, que cuenta la historia de la histórica batalla desde el punto de vista de los japoneses. Además, la película ganó el Globo de Oro y el Premio Critics’s Choice a la Mejor Película de Lengua Extranjera y fue reconocida como Mejor Película por una serie de asociaciones de críticos cinematográficos, entre las que se incluyen la de Críticos Cinematográficos de Los Ángeles y la Junta Nacional de Críticos. “Cartas desde Iwo Jima” es la continuación del elogiado drama de Eastwood, “Banderas de Nuestros Padres”, que relata la historia de los americanos que izaron la bandera en Iwo Jima plasmada en la famosa fotografía.
En 2005, Eastwood ganó el Premio de la Academia a la Mejor Película y al Mejor Director, su segundo premio en ambas categorías, por “Million Dollar Baby” y consiguió una nominación al Mejor Actor por su interpretación en la película. Además, Hilary Swank y Morgan Freeman ganaron el Oscar a la Mejor Actriz y al Mejor Actor de Reparto, respectivamente, y la película fue nominada al Mejor Guión Adaptado y a la Mejor Edición.
“Mystic River”, drama de Eastwood aclamado por la crítica, debutó en el Festival de Cine de Cannes de 2003 y le hizo merecedor de una nominación a la Palma de Oro y del Premio Golden Coach. “Mystic River” obtuvo seis nominaciones a los Premios de la Academia, que incluyen dos para Eastwood a la Mejor Película y al Mejor Director. Sean Penn y Tim Robbins fueron galardonaros con el Oscar en las categorías de Mejor Actor y Mejor Actor de Reparto, mientras que la película obtuvo también las nominaciones a la Mejor Actriz de Reparto y al Mejor Guión.
En 1993, el revisionista e inquietante western de Eastwood, “Sin Perdón”“, recibió nueve nominaciones a los Premios de la Academia, que incluyen tres para Eastwood, que fue galardonado con el Oscar a la Mejor Película y al Mejor Director y nominado a Mejor Actor. Asimismo, la película obtuvo un Oscar en las categorías de Mejor Actor de Reparto (Gene Hackman) y Mejor Editor, y fue nominada al Mejor Guión Original, a la Mejor Fotografía, a la Mejor Dirección Artística, a la Mejor Edición y al Mejor Sonido. Además, en 1995, Eastwood fue galardonado con el Premio Irving Thalberg Memorial que otorga la Academia.
Eastwood fue galardonado, por primera vez en los Globos de Oro de 1971, con el Premio Henrietta a la Película Internacional Favorita. En 1988, fue galardonado con el Premio Cecil B. DeMille por su Trayectoria Profesional. Al año siguiente, recibió su primer Globo de Oro como Mejor Director por la película “Bird” y, en 1993, volvió a recibir el Premio al Mejor Director por “Sin Perdón”. Nominado en el año 2004 por su dirección de “Mystic River”, al año siguiente Eastwood se hizo con su tercer Globo de Oro al Mejor Director por “Million Dollar Baby”. Asimismo, en 2005, fue nominado como compositor de la banda sonora de esa película.
Las películas de Eastwood también han sido reconocidas internacionalmente por los críticos y en festivales de cine, como Cannes, donde, en 1994, participó como presidente del jurado. Además, en 1990 obtuvo nominaciones a la Palma de Oro por “Cazador Blanco, Corazón Negro”; por “Bird”, con la que además ganó el premio al Mejor Actor y un premio por su banda sonora en el festival de 1988, y por “El Jinete Pálido” en 1985.
Además de los Premios Thalberg y DeMille, otros muchos reconocimientos otorgados a Eastwood por su trayectoria profesional incluyen homenajes del Gremio de Directores de América, del Gremio de Productores de América, del Gremio de Actores de Televisión, del Instituto del Cine Americano, de la Asociación Cinematográfica del Lincoln Center, de la Asociación Cinematográfica Francesa, de la Junta Nacional de Críticos, del Instituto Henry Mancini (Premio Hank por su distinguida contribución a la música americana), del Festival de Cine de Hamburgo (Premio Douglas Sirk) y del Festival de Cine de Venecia (León de Oro por su trayectoria).
Además, ha recibido un galardón del Kennedy Center, premios de los Gremios de Editores y de Publicistas Estadounidenses, un doctorado “honoris causa” en Bellas Artes de la Universidad de Wesleyan y ha ganado cinco veces el Premio People’s Choice al Actor de Cine Favorito. En 1991, Eastwood fue Hombre del Año de la Hasty Pudding Theatrical Society de Harvard y, en 1992, recibió el Premio de las Artes del Gobernador de California. Este otoño, recibió otros dos importantes galardones por su contribución al cine: el Prix Lumiere en el Festival de Cine Grand Lyon y el título de Comandante de la Legión de Honor de manos del Presidente francés, Nicolas Sarkozy.
ESTRENO EL 29 DE ENERO

sábado, enero 23, 2010

JEAN SIMMONS (1929-2010)

Todas íbamos a ser reinas,
de cuatro reinos sobre el mar:
Rosalía con Efigenia
y Lucila con Soledad.

En el valle de Elqui, ceñido
de cien montañas o de más,
que como ofrendas o tributos
arden en rojo y azafrán.

Lo decíamos embriagadas,
y lo tuvimos por verdad,
que seríamos todas reinas
y llegaríamos al mar.

Con las trenzas de los siete años,
y batas claras de percal,
persiguiendo tordos huidos
en la sombra del higueral.

...

Todas íbamos a ser reinas,
y de verídico reinar;
pero ninguna ha sido reina
ni en Arauco ni en Copán.

Rosalía besó marino
ya desposado en el mar,
y al besador, en las Guaitecas,
se lo comió la tempestad.

Soledad crió siete hermanos
y su sangre dejó en su pan,
y sus ojos quedaron negros
de no haber visto nunca el mar.

En las viñas de Montegrande,
con su puro seno candeal,
mece los hijos de otras reinas
y los suyos no mecerá.

Efigenia cruzó extranjero
en las rutas, y sin hablar,
le siguió, sin saberle nombre,
porque el hombre parece el mar.

Y Lucila, que hablaba a río,
a montaña y cañaveral,
en las lunas de la locura
recibió reino de verdad.

En las nubes contó diez hijos
y en los salares su reinar,
en los ríos ha visto esposos
y su manto en la tempestad.

Pero en el Valle de Elqui, donde
son cien montañas o son más,
cantan las otras que vinieron
y las que vienen cantarán:

«En la tierra seremos reinas,
y de verídico reinar,
y siendo grandes nuestros reinos,
llegaremos todas al mar».


GABRIELA MISTRAL

sábado, enero 09, 2010

special EL DIABLO MUNDO




JOSÉ DE ESPRONCEDA
OBRAS POÉTICAS
PLANETA, BARCELONA, 1986

EL DIABLO MUNDO
¿Qué es el hombre? Un misterio. ¿Qué es la vida? ¡Un misterio también!
Pág. 174

Pero si acaso algún día
Lloras tal vez tu orfandad,
Y al cielo clamas piedad,
Y en lastimosa agonía
Maldices tu eternidad,
Acuérdate que tú fuiste
El que fijó tu destino,
Que ser inmortal pediste,
Y arrojarte al torbellino
De las edades quisiste.
Pág. 188

Dicha es soñar, porque la vida es sueño,
Lo que fingió tal vez la fantasía,
Cuando embriagaba en lánguido beleño,
A las regiones del placer nos guía;
Dicha es soñar, y el rigoroso ceño
No ver jamás de la verdad impía;
Dicha es soñar, y en el mundano ruido
Vivir soñando y existir dormido.
Pág. 189

Siento no sea nuevo lo que digo,
Que el tema es viejo y la palabra rancia,
Y es trillado sendero el que ahora sigo,
Y caminar por él es arrogancia.
En la mente, lector, se abre un postigo,
Sale una idea y el licor escancia
Que brota el labio y que la pluma vierte,
Y en palabras y frases se convierte.
Págs. 189-190

Nada menos te ofrezco que un Poema
Con lances raros y revuelto asunto,
De nuestro mundo y sociedad emblema,
Que hemos de recorrer punto por punto.
Si logro yo desenvolver mi tema,
Fiel traslado ha de ser, cierto trasunto
De la vida del hombre y la quimera
Tras de que va la humanidad entera.
Pág. 190

Más vale prometerte poco ahora
Y algo después cumplirte, lector mío,
No empiece yo con voz atronadora,
Y luego acabe desmayado y frío,
Pág. 191

Éstos por lo común son buena gente,
Son a los que llamamos infelices,
Hombres todo entusiasmo y poca mente,
Que no ven más allá de sus narices;
Pág. 192

Mas ¡ay! Que es la mujer ángel caído
O mujer nada más y lodo inmundo
Hermoso ser para llorar nacido,
O vivir como autómata en el mundo;
Pág. 201

Tú, pobrecillo, reserva
Lo que ahora vas a saber,
Que en el mundo hay que aprender
A sentir crecer la hierba.
Pág. 251