viernes, septiembre 26, 2008

PAUL NEWMAN (1925-2008)

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
Lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
Ni al colérico Posidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Posidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos antes nunca vistos.
Deténte en los emporios de Fenicia
Y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguardar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje,
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.

C.P.CAVAFIS




lunes, septiembre 01, 2008

LE MANS, EL FILM (Reportaje) by MAR GÓMEZ HORTELANO



LE MANS, el film

“Steve McQueen takes you for a drive in the country. The country is France. The drive is at 200 MPH!”

Dicen que el espectador de la grada, desea estar en la pista conduciendo… ¿pero que desearon aquellos espectadores de los setenta encajados en la butaca de una sala oscura con todo el esplendor del Cinerama?
Le Mans: un ejemplo más -un buen ejemplo- del espectáculo dentro del espectáculo: con su trama, su reparto, su acción, sus vencedores y sus vencidos, sus guapos y sus guapas, su amor y su tragedia. Y como escenario, la carrera ideal del fanático: veinticuatro horas.

Dicen que con el paso de los años, la película de poco éxito se ha convertido en el documental de culto. Sea de la forma que sea, sus primeros treinta y ocho minutos sin apenas una palabra, evocan la esencia del género: historias de locos con el gen de la competición, historias de “auto(nunca mejor dicho)superación”, de categorías y de prestigios, de ferraris contra porsches, de mujeres pendientes de un cuentakilómetros conscientes de que puede ser la última vez que les vean, de que el futuro no va más allá de lo que ocurre en el fin de semana… y de hombres. Hombres –como Newton en los Alpes- en busca de su particular dragón: derrotar al tiempo en su propio campo.

De rodaje francés pero de corte netamente americano, “Le Mans” (1971) dirigida finalmente por Lee H. Katzin supone junto al “Grand Prix” (John Frankenheimer, 1966) y “500” millas (James Goldstone, 1969) la trilogía por excelencia –aunque de dispares calidades y éxitos- para los amantes del automovilismo deportivo. Un proyecto iniciado en 1965 y con enormes problemas de producción (cada día de rodaje costaba 2 millones de las antiguas pesetas) porque MacQueen se propuso hacer algo diferente: 16 cámaras de cine distribuidas por todo el circuito, tres montadas en el porsche 908, focos de iluminación adicionales en la Maison Blanche y en el Tertre Rouge… en definitiva, hombres y máquinas maravillosamente coreografiados al son de la música de Michel Legrand.

Dicen que alguien trazó una línea blanca en el suelo y luego se puso a pensar qué hacer con ella. La línea de salida y la de llegada; la frontera de los ganadores y de los no-perdedores, porque tuvieron suerte de poder cruzarla; el límite que separa el juego y la vida real. “Correr es vida. Todo lo que ocurre antes o después, es una espera” (Michael Laenvi interpretado por Steve MacQueen).


STEVE MACQUEEN (1930-1980)

Nacido en Indiana en 1930 y de infancia dickensiana (vivió parte de su niñez con un tío hasta que fue devuelto a su madre por chico problemático y ésta acabó enviándolo a un reformatorio) pasó cinco años con los Marines, decidido a ser actor y comenzando a estudiar en New York. En 1955 conseguiría su primer papel en Broadway, alguna serie de TV que le convirtió en famoso y “La gran evasión” (1963) que le convirtió en estrella. Una nominación con “The Sand Pebbles” (1966) y un sobresaliente en Bullit (1968)
Carácter, adrenalina, inestabilidad sentimental y muerte prematura.


EL AUTOMÓVIL EN LA GRAN PANTALLA

Hace unos meses se estrenaba “Speed Racer” bajo el slogan “un mundo hecho para la velocidad”, una entrega más de hot road movie. Echando la mirada hacia atrás hallamos fotogramas que ya mostraban aquellos montoncitos de hierros porque cuando a principios del siglo XX, comenzó a oírse el ruido de un motor, unos creyeron poder controlarlos y algunos otros optaron por filmarlos. Y Hollywood empezó a salpicar sus películas de gags desternillantes y destornillados, logrando contagiar a las nuevas generaciones del “mal del motor”. Incluso Charles Chaplin lo padeció haciendo sus pinitos en el Gran Prix de Santa Mónica en 1914.

¿Más contagiados?el Aston Martin de Bond, el rebelde de James Dean, el grease de Travolta, el Fórmula I de Stallone, el trueno de Tom Cruise, el tuneado de Vin Diesel, el escarabajo de Herbie… confirmación quizá, de que “los coches de carreras son lo más interesante que existe… después de las mujeres” Paul Newman


Publicado en la revista COCHES CLÁSICOS, nº 43 (Especial 60 años Porsche), septiembre 2008