sábado, diciembre 15, 2007

IRINA PALM (Crítica)

IRINA PALM
Dirección: Sam Garbarski
Interpretación: Marianne Faithfull, Miki Manojlovic
Megacoproducción: Bélgica, Alemania, Luxemburgo, Reino Unido, Francia
2007


El nieto de Maggie (Marianne Faithfull) está enfermo y va agotando poco a poco los recursos económicos familiares y a la vez, las posibilidades de curación. La protagonista debe decidirse por un costoso tratamiento médico fuera del país, por una forma poco ortodoxa para una abuelita de ganar dinero transformándose en Irina Palm, y por un enamoramiento inesperado en un lugar sórdido en el que se supone que nadie cree en el amor.



De entre la disidencia festivalera de la pasada Berlinale 57º, surgió un aplaudido trabajo, Irina Palm: original, atrevido, emocionante, auténtico y con buen sentido del humor. Un trabajo fruto de una mezcla de talentos frescos, empezando por el director Sam Garbarski (polaco de origen, criado en Alemania, residente en Bélgica y que optó por rodar en inglés) continuando con su ayudante (griego que creció en Alemania y que ahora vive en París), y pasando por su director de fotografía (un belga que vive en Francia), su diseñador (un italiano que vive en Luxemburgo), o el supervisor del guión en inglés que es sueco.

Entre todos y con cámara al hombro, han conseguido contar una historia dramática y a la vez jocosa, tratando el tema de la masturbación con mucha habilidad y sin una pizca de pornografía.

Pero el buen hacer no se debe solamente al equipo técnico, sino que la magia y el equilibrio descansa en el papel de Maggie vs. Irina Palm, una rockera que destila pudor, humildad, honradez… a veces desesperación, dolor, resignación… y finalmente, un inimaginable e inaudito morbo. Dándole la réplica, nos encontramos con un no menos portentoso Miki, el enigmático dueño del “Sexy World” que acabará mostrándonos toda su fragilidad contenida.

Acompañados por una buena música, por divertidos juegos de palabras, por escasos pero brillantes diálogos, miradas portentosas, algún toque almodovariano, momentos conmovedores pero no sensibleros, más de una bofetada a la hipocresía, el culto a la discreción británica y en definitiva, lo que venimos llamando en Supernovapop, una de esas perlas festivaleras.

viernes, diciembre 07, 2007

ARMA FATAL (Crítica)

ARMA FATAL
Director: Edgar Wright
Interpretación: Simon Pegg, Nick Frost, Timothy Dalton…
UK
2007


Celosos del mejor agente de policía de Londres Nicholas Angel (Simon Pegg), sus superiores lo destinan a la tranquila y en apariencia, libre de toda actividad criminal villa de Sandford, donde su talento no se luzca tanto y deje de abochornar al personal. Allí le esperan fiestas tradicionales, reuniones de vecinos y como compañeros de oficina una cuadrilla de lerdos entartados a cual más incompetente. Nicholas sospecha de tanta mansedumbre pero intenta adaptarse a su nueva vida en compañía de su colega Danny Butterman (Nick Frost), tranquilón y lleno de buenas intenciones e impaciente por conseguir sus quince famosos minutos de acción al lado del héroe. Los conseguirá.
De los creadores de la popular Zombies Party (2004) una personal “romzomcom” (comedia romántica de zombies) que era a la vez una continuación de su premiada comedia de situación de Channel 4, Spaced llega con un parodiado y desafortunado título (suena a petardo palomitero) lo mejor de las islas en los últimos tiempos, Arma Fatal.
Ya en su anterior trabajo Wricht pasó un género típicamente americano como lo es el de zombies, por el filtro de la sensibilidad y el humor británicos. Ahora han querido repetir prácticamente el mismo proceso pero con el cine de acción: una gran película de género a la inglesa sobre los “bobbies” con toda la tradición de los Monty Python, de los Benny Hill, de los Little Britain, etc etc etc

Desde la presentación de los apellidos de los personajes Danny Butterman (el hombre de la mantequilla), Shooter (tirador), Weaver (costurero), Hatcher (criador) hasta ridiculizar –y a la vez homenajear- clásicos como Harry El sucio, French Connection, Arma Letal, La jungla de cristal… y sobre todo, las citadas en la cinta: Dos policías rebeldes 2 y Le llaman Bodhi.
Estructurada en dos actos, y pese a que la primera parte es de un ritmo bastante lento, el espectador no se aburre en ningún momento porque la técnica de Wricht resulta imparable y sorprendente, colocando la cámara en sitios insospechados, jugando con los flashbacks, desmesurando los tópicos…Todo acompañado por una banda sonora súper potente (The Supergrass, The Troggs…) y que nos recuerda a estilos que pueden ir desde Brian de Palma en Vestida para matar a Tony Scott en El fuego de la venganza.
En resumen, buena mezcla de persecuciones, peleas, explosiones, tiroteos, puñetazos, sangrerío, acción, mucha acción, y armas, muchas armas.

Sin duda, la comedia del puente apta para todos los públicos.
Publicada en http://www.supernovapop.com/, diciembre 2007

miércoles, diciembre 05, 2007

EL ATARDECER (Crítica)

EL ATARDECER
Dirección: Lajos Koltai
Interpretación: Claire Danes, Vanessa Redgrave, Patrick Wilson…
EEUU
2007


Cuando Ann Lord (Vanessa Redgrave) está en su lecho de muerte, confiesa entre la vigilia y el sueño, algunos secretos de juventud a sus hijas, que sorprendidas, tratan de identificar y buscar los nombres de aquellas personas que cita y que al parecer, siempre han formado parte, no de la vida, sino más bien de la memoria de su madre.

Inauguramos un nuevo género: la adaptación snuff. Porque a pesar del gran elenco que reúne la cinta: dos parejas de madres e hijas en la vida real (Vanessa Redgrave y Natasha Richardson, Meryl Streep y Mamie Gummer), Glenn Close, Eileen Atkins, Patrick Wilson, Claire Danes… es decir, actores y actrices de sobrada trayectoria en teatros, pequeña y gran pantalla; a pesar de estar adaptada por el ganador del Pulitzer Michael Cunningham (Las horas) y la propia autora de la novela Susan Minot; a pesar de estar dirigida por uno de los mejores directores de fotografía que ha dado el cine húngaro en los últimos años junto a István Szabó (Mephisto, Cita con Venus, Sunshine, Conociendo a Julia…); a pesar del vestuario de la oscarizada Ann Roth (El paciente inglés, Las horas, En un lugar del corazón, El talento de Mr. Ripley…); a pesar de la maravillosa fotografía (a cargo de otro húngaro de nueva generación, Gyula Pados)… El atardecer no convence. Y es que tenemos la impresión de que se nos hace de noche viendo como se muere una vieja. Sencillamente insoportable. ¡Casi dos horas muriendo!

El resto, son rollos y rollos de cinta blandengue que intentan justificar cómo dos amigas estuvieron enamoradas del mismo hombre cincuenta años atrás y que tras un accidente, las dos
lo dejaron escapar. Un “pues ahora, ni pa ti ni pa mi” en toda regla. Y que años más tarde, ya cada cual con su respectiva familia, volvieron a encontrarse, pero no era tampoco la ocasión.

En fin, que hasta los estómagos más melosos es posible que se agrien durante la proyección.


Publicada en http://www.supernovapop.com/, diciembre 2007

lunes, diciembre 03, 2007

MI HERMANO ES HIJO ÚNICO (Crítica)

MI HERMANO ES HIJO ÚNICO
Dirección: Daniele Luchetti
Interpretación: Elio Germano, Ricardo Scamarcio, Angela Finicchiaro
Coproducción: Italia-Francia
2007
100 min


En la década de los 60 Italia sufría una revolución social, política, económica y también, agónica. En una provinciana y triste Sabadia viven dos hermanos: Manrico (Ricardo Scamargo) que representa al líder local de la izquierda, y Accio (Elio Germano) un adolescente rebelde y problemático en busca de un poco de acción y que se une al partido neofascista sin demasiada convicción, pero con la energía de los que saben que van a contracorriente. Entre ambos aparecerá la novia, seducida primero por la izquierda, y luego, por la derecha.

Del director y guionista Daniele Luchetti nos llega la adaptación de “il fasciocomunista” de Antonio Penacchi, bajo el título Mi hermano es hijo único. Ya en su ópera prima Mañana sucederá (Domani accadrà, 1988) el italiano planteó temas políticos, sociales y filosóficos con mucha ironía, presentándonos una especie de road movie por la Toscana del XIX de dos desertores del imperio austrohúngaro, suma de situaciones memorables y de personajes excéntricos.

En Mi hermano es hijo único, Luchetti arremete con humor contra tirios y troyanos a diestro y a siniestro, recordándonos la irrealidad del centro moral e ideológico (o se está a favor del pecado o de la virtud, o a un lado de la zanja o al otro), que uno puede ser leal pero no incondicional; que Italia, como España, siempre fue tierra de fanáticos y que a veces positivamente, han sido éstos los que han removido las conciencias de la gran masa floja y mansurrona. Sabemos de repúblicas siniestras que parecen dictaduras y de monarquías que garantizan en cambio la libertad individual. Y es que aquella izquierda -la de la película- basada en la lucha de clases, parece ahora errática en medio de una especie de mesocracia, de difusa clase media, y se agarra contranatura a nacionalismos y marginalismos hacia la deriva separatista, el guerracivilismo, y si apuramos, la secesión. Y luego está la derecha, dicen que ahora en el centro, -un centro igual de difuso que la clase media-, pero no facha sino liberal, que reaccionan contra los señoritos progres, porque ellos se suponen que ya no son señoritos ni progres, claro, pero tampoco carcas…mmm

Al final resultó, que los dos hermanos no eran tan diferentes.

Pero dijo Jesús: a los tibios de corazón Dios los vomitará de su seno.

Así pues… absténganse de ir al cine los tibios de corazón.



Publicada en http://www.supernovapop.com/, diciembre 2007