martes, abril 01, 2008

LA NOCHE ES NUESTRA (Crítica)

LA NOCHE ES NUESTRA
Dirección: James Gray
Interpretación: Joaquin Phoenix, Mark Wahlberg, Eva Mendes, Robert Duball
USA
2008


El Caribe, Nueva York, 1988. Bobby Green (Joaquin Phoenix) se abre paso entre la multitud desbocada de la legendaria discoteca desarrollando su trabajo de relaciones públicas. Son años en los que George Michael encabeza las listas de ventas musicales, las disco´s crecen como setas, el tráfico de crack está en su punto álgido, la mafia rusa adquiere el control de NY frente a la italiana y el índice de delincuencia se sitúa en más de un 70%, años en los que se vivía “la movida” como si nada tuviera consecuencias. Al otro lado del hampa e intentando controlar lo incontrolable, están los policías Burt Grusinsky (Robert Duball) y Joseph Grusinsky (Mark Wahlberg) padre y hermano de Bobby, que intentarán convencer a la oveja negra para que abandone su vida de “pocholo” ochentero y se transforme en hombre de ley.

Del director norteamericano James Gray nos llega su último trabajo, una cinta visceral y a la vez sofisticada, en el que el director vuelve a escarbar en las complejas emociones que generan el amor, la traición, la lealtad y el destino. En trabajos anteriores (Cuestión de sangre, La otra cara del crimen) Gray mostró su preocupación por la psicología de cada personaje, la pasión por el detalle desde la puesta en escena (elige minuciosamente colores, texturas, reminiscencias pictóricas…) a la banda sonora (amante del jazz, el blues y la música clásica) sabiéndose buen conocedor del mecanismo para que las escenas se hagan palpables.

En La noche es nuestra, lema que utilizaba la policía neoyorkina en los años ochenta, Gray propone un thriller explosivo y dramático, lleno de acción e intensidad en las calles y zonas más emblemáticas de la ciudad neoyorquina. Localizaciones espectaculares como la fantástica fachada de la “Palace Cathedral” o el famoso Webster Hall, un rodaje entre el Bronx, Manhattan, Brooklyn y Queens que captura el ambiente de la Nueva York anterior al alcalde Guiliani.

Con respecto a los protagonistas -todos lejos de la planicie interpretativa a la que nos tienen acostumbrados americanadas del mismo género-, destacar sin duda al maestro Robert Duball, que a estas alturas de su carrera somos conscientes que puede con cualquier cosa, pero también vemos consolidarse talentos como Phoenix o Wahlberg, y por supuesto, hay que dejar un lugar para la dama, Eva Mendes, proporcionando siempre la misma dosis de sensibilidad que de morbo.

Todos juntos, equipo técnico y artístico, se vuelcan en un producto finalmente conseguido, deudor de clásicos como Chinatown o French Connection, en el que la política, la historia y el deber ponen en tela de juicio nuestra capacidad de sacrificio, de amar y de cambiar.

PUBLICADA EN http://www.supernovapop.com/, abril 08