miércoles, julio 15, 2009

VERANO DEL 42 (adaptación)




VERANO DEL 42
HERMAN RAUCHER
EDICIONES ORBIS, BARCELONA, 1988


- Era su hora de pensar. Una o dos veces al día se concentraba y pensaba profundamente, porque su profesor de inglés le había dicho que se esa forma se desarrollaban distintos puntos de vista acerca de la vida. Pero quince minutos de profundos pensamientos sólo conseguían un dolor de cabeza para Hermie. Pág. 18


- Los tres chicos estaban echados sobre la ardiente arena. Los tres llevaban traje de baño del año anterior porque según El Manual de la Madre los trajes de baño han de durar dos años y de esta manera conseguir que los muchachos presenten el más estrafalario aspecto posible. Jamás traían toallas a la playa porque en aquella isla hubiera resultado tan afeminado como cargar con una sombrilla o un parasol. Por esta razón en aquellos momentos se hallaban cubiertos de arena mojada semejante hermosas croquetas recién salidas de la sartén. Pág. 19


- También me gusta escribir cosas poéticas.- Le sorprendió oírse decir aquello puesto que jamás lo había confesado a nadie. Ni siquiera a Oscy. También tenía sumo cuidado de no dejar sus poesías en casa para que las descubriera algún miembro de su familia y por esta razón, como única manera de salvaguardar su secreto, quemaba todo cuanto escribía. Aquél era su método infalible y, además, de ese modo el ensueño perduraba. Si nadie lea lo que escribía nadie podría decir que era mal escritor. Pág. 64


- Hermie vio la película llegar a su fin y las últimas palabras se ahondaron en su corazón. “¿Para qué pedir la luna si tenemos las estrellas?” Aquella frase era muy hermosa. Muy cinematográfica. ¡Bravo, Warner Brothers! Pág. 96


- Y bajo la ducha se puso a cantar el tema principal de Casablanca, como solamente él sabía hacerlo:
Recuerda que un
Beso es tan sólo un
Beso
Y un chico es solamente
Un chico.
Pero que las cosas importantes quedan
Cuando el tiempo pasa por tu lado.
Toca de nuevo Sam.
Pág. 101

- “Querido Hermie:
Debo marcharme a mi casa en seguida. Creo que lo comprenderás. Son muchas las cosas que tengo que hacer. No voy a tratar de explicar lo que pasó anoche, porque sé que con el tiempo tú hallarás la forma adecuada para comprender lo sucedido…
Lo que voy a hacer es recordarte siempre y rogar para que puedas librarte de todas las tragedias inútiles. Te deseo lo mejor, Hermie, sólo cosas buenas.
Siempre te recordaré.

Dorothy.”
Pág. 218