lunes, agosto 10, 2009

MOBY DICK (adaptación)


MOBY DICK
HERMAN MELVILLE

PLANETA, BARCELONA, 1987

De modo que por millonésima vez decimos Amén a Salomón: Verdaderamente no hay nada nuevo bajo el sol. Ecles., 1, 10
Pág. 253

Hay ciertas extrañas ocasiones y coyunturas en este raro asunto entremezclado que llamamos vida, en que uno toma el entero universo por una enorme broma pesada, aunque no llega a discernirle su gracia sino vagamente, y tiene algo más que sospechas de que la broma no es a expensas sino de él mismo. Con todo, no hay nada que desanime, y nada parece valer la pena discutirse. Uno se traga todos los acontecimientos, todos los credos y convicciones, todos los objetos duros, visibles e invisibles, por nudosos que sean, igual que una avestruz de potente digestión engulle las balas y los pedernales de escopeta. En cuanto a las pequeñas dificultades y preocupaciones, perspectivas de desastre súbito, pérdida de vida o de algún miembro, todas estas cosas, y la muerte misma, sólo le parecen a uno golpes bromistas y de buen carácter, y joviales puñetazos en el costado propinados por el viejo bromista invisible e inexplicable. Esta extraña especie de humor caprichoso de que hablo, le sobreviene a uno solamente en algún momento de tribulación extrema; le llega en el mismísimo centro de su seriedad, de modo que lo que un poco antes podía haber parecido una cosa de más peso, ahora no parece más que parte de una broma general. No hay cosa como los peligros de la pesca de la ballena para engendrar esta especie, libre y tranquila, de filosofía genial del desesperado; y con ella yo consideraba ahora todo este viaje del Pequod y la gran ballena blanca que era su objetivo.
Pág. 273

Lothario , personaje de LA BELLA PENITENTE, de NICHOLAS ROWE (1673-1718), el seductor hipócrita.

No raras veces, en esta vida, cuando, a nuestra derecha, nos adelantan los favoritos de la fortuna navegando junto a nosotros, aunque antes estábamos inmóviles, recibimos un poco de la brisa de ese avance y sentimos gozosamente llenarse nuestras velas deshinchadas.
Pág. 565


Pero no. Tanto he avanzado por el lado oscuro de la tierra, que su otro lado, el claro y teórico, me parece sólo un crepúsculo incierto.
Pág. 597