martes, septiembre 21, 2010

ENTERRADO (pressbook)

LOGLINE
Despierta. Estás en un espacio cerrado, bajo 2500 metros cuadrados de desierto iraquí. Sólo dispones de 90 minutos de oxígeno. Tu única conexión con el mundo exterior es un misterioso teléfono móvil sin apenas cobertura y batería. Y cada segundo te aproxima un segundo más a la muerte…

SINOPSIS
Paul Conroy, padre de familia y contratista civil en Irak, despierta ENTERRADO VIVO en un viejo ataúd de madera. Sin saber quién lo ha puesto ahí ni mucho menos por qué, su única oportunidad para escapar de su agónica pesadilla es un teléfono móvil. La cobertura precaria, la falta de batería y la escasez de oxígeno son sus peores obstáculos en una carrera a vida o muerte contra el tiempo: Paul sólo dispone de 90 minutos para lograr su rescate.


NOTAS DEL DIRECTOR

EL TAMAÑO
Hay grandes historias e historias pequeñas. Su tamaño no depende de la inmensidad de sus paisajes, el número de personajes o sus pretendidos valores de producción. ¿Es El viejo y el mar una gran historia? ¿Sería más grande si Hemingway hubiera añadido diez o doce pescadores y un par de peces espada? El tamaño de una historia no se mide en centímetros cúbicos, depende sólo de… la historia. Si interesa, si captura la atención y la mantiene sin baches, si obliga a desear saber, a necesitar saber, qué va a suceder. ¿Estoy intrigado, fascinado, el tiempo pasa sin darme cuenta y me siento tan atrapado en la piel de sus personajes que apenas recuerdo que no soy yo el protagonista? Si una historia consigue que uno se sienta de esta manera, es una gran historia. Si no lo consigue, poco importa que haya una legión de orcos, una flota interestelar y el Ejército Rojo al completo luchando entre sí por la hegemonía de la Tierra.
El guión de BURIED lo consigue.
Si alguien me hubiera preguntado hace unos meses si sería posible hacer una película dentro de un ataúd, como mínimo habría tenido que dar un par de vueltas a la manzana antes de contestar. Mis dudas, en realidad, poco habrían tenido que ver con lo estrictamente cinematográfico, sino con la posibilidad de articular una narración que mantuviera el interés del espectador durante hora y media sin recurrir a apoyos adicionales. Eso significa que quien de verdad ha respondido la pregunta con un: «sí, se puede» es su guionista, Chris Sparling. Mi primera pregunta como director me la hago como lector: ¿he necesitado localizaciones extra o
historias paralelas para engullir las páginas del guión hacia su fatal desarrollo?


EL DESAFÍO
BURIED supone un desafío técnico de primera categoría, sería sensato levantar un altar con la silueta de Hitchcock y mantener su espíritu presente a lo largo de todo el proceso. Hitchcock demostró que podía filmar una película entera en una barca en mitad del mar (NÁUFRAGOS) o en un único plano sin romper la unidad de tiempo (LA SOGA); una vez certificado que la estructura dramática fluye como el aceite, corresponde encontrar la planificación precisa que sostenga la atención del espectador sin baches ni distracciones: la articulación narrativa debe
variar a lo largo del metraje para establecer diversos ritmos y ofrecer recursos expresivos que renueven su interés.
La primera regla de oro: NUNCA SALIR A LA SUPERFICIE.
El guión demuestra que podemos mantenernos bajo tierra sin perder en ningún instante el interés; es más: ¡demuestra que DEBEMOS mantenernos bajo tierra! Una narración en
montaje paralelo permitiendo que el oxígeno entrara en la pantalla antes de tiempo sería una traición imperdonable a la angustia de nuestro protagonista (y podemos estar seguros de que el espectador quiere ser partícipe de esa angustia). Emerger hacia la luz mostrando un solitario contestador automático en el pasillo de una casa bañada por la luz de la mañana o enseñar el rostro desconcertado de una telefonista alimentada a base de maíz mientras trata de lidiar con una incómoda llamada fuera del guión, lejos de agrandar la película sólo conseguiría hacerla más pequeña, abaratarla…, tendríamos más centímetros cúbicos y menos grandeza, convertiríamos una gran película de suspense en un mal telefilm. El público debe conectar con
la desesperación solitaria de un hombre obligado a confiar en la abstracción pura, en personas tal vez buenas o tal vez malas, tal vez gordas o delgadas, que quizá sean quienes dicen ser o tal vez no, cuyas voces no son más que confusos impulsos eléctricos lanzados al aire desde un satélite frío y anónimo. La única realidad del protagonista es la angustiosa reducción de su universo rectangular, su oscuridad amenazadora y su única conexión con un exterior incierto que es el último clavo ardiendo al que sujetarse.

EL RODAJE
El resto fue comparativamente fácil. Sólo había que olvidar lo antes posible el ataúd y considerar la localización como cualquier otra, sin dejarse constreñir por medidas de volumen. No dejar de moverse, no permitir que la película se detuviera, convertir cada desplazamiento en una gesta, cada cambio de posición en una quimera, cada decisión en una aventura. Olvidar lecciones objetivas pero limitadoras de clase de Física de instituto y hacer que Paul Conroy recorriera quilómetros y quilómetros a través de su agonía. Los recursos no salieron del baúl de los trucos por orden alfabético, la narración dictó sus necesidades y la película luchó por
reinventarse a sí misma, sin repetirse, avanzando en armas visuales desde la lógica narrativa más implacable. ¿Era necesario realizar un traveling violento de acercamiento cámara al hombro dentro del ataúd?, sólo había que encontrar la manera. Se diseñaron siete ataúdes diferentes para diferentes necesidades. La película trató de robar algo del Scorsese más juguetón y la lógica spielbergiana de sus películas de los 70: sin pantallas verdes ni nodos de alto contraste, sólo el puro goce sudoroso de rodar: cuanto se ve, sucedió, tanto si la cámara
rodea de forma incomprensible al personaje como si desciende desde la altura a lomos de una Technocrane; lo único importante era introducir violentamente al espectador en el cerebro confuso y torturado de Paul Conroy y hacerle sentir la densa humedad de su sudor, la falta de oxígeno, el calor asfixiante, la hiriente arena erosionando su piel, la rugosa madera astillada, los clavos aplastados, con frecuencia oxidados y peligrosos...
La película debía constituir un viaje FÍSICO Y SENSORIAL, un ejercicio activo: una EXPERIENCIA.

Ryan Reynolds.
El rodaje fue breve, exigiendo una enorme concentración mientras permitía que la propia película se nutriera de su energía precisa, tensa y rigurosa. En ocasiones, se realizaron tomas de seis minutos sin cortes, favoreciendo que Ryan Reynolds lograra una absoluta organicidad dramática, permitiendo que sus emociones crecieran y fluyeran, se desarrollasen y derramasen torrencialmente con total impunidad, sin intromisiones artificiales. Los elementos a nuestra disposición eran, objetivamente, mínimos, pero, lejos de considerarlos una carencia, los convertimos en nuestros mejores aliados: sólo quedó lo esencial. Tuvimos que manipular y cuidar los más ínfimos detalles dramáticos de este microcosmos permitiendo que el drama
del personaje enterrado fuera el principal conductor de nuestra atención vapuleada.
Ryan Reynolds es un Stradivarius. El mejor con que uno pueda soñar. La narración está llena de inflexiones: angustia, pánico, desesperación, calma, resignación, violencia, negación, terror, esperanza, tristeza, sufrimiento, humor negro, exasperación, dolor, fatiga, confianza… Ryan busca la verdad en cada plano, y su sentido del timing es sencillamente extraterrestre. ¿Cómo es posible buscar la luz más conveniente mientras se grita a través del móvil poniendo la carne
de gallina a cada miembro del equipo, consiguiendo ser firme pero empático, modulando la voz en progresión, estropeándola de forma controlada, manteniendo un sentido del tempo perfecto y golpeando la linterna con el puño en cada micropausa sin tapar el diálogo, mientras se hace girar el cuerpo hacia un lado para evitar una sombra y ayudar a hacer más fluida una corrección de cámara, virando levemente la dirección de la linterna, rebotando su luz contra el techo para autoiluminarse la mitad correcta del rostro cuando la arena tapa por un instante una fuente de luz? Nadie lo sabe. Él lo hizo día tras día durante tres semanas. Regresó a Los
Ángeles destrozado físicamente, tratando de justificar en la aduana por qué caía arena cada vez que parpadeaba: su sentido del compromiso fue más allá del deber. Sólo 17 días de rodaje, ¿a alguien le importa? 25 planos cada día. A veces 30. A veces 35. Un día, 52. ¿Cómo lo hicimos? Ni siquiera lo sé, así que supongo que no lo hicimos.


NOTAS DE PRODUCCIÓN


BURIED (Enterrado), el esperado segundo largometraje de Rodrigo Cortés, se estrenó
mundialmente el pasado Festival de Cine de Sundance cosechando un enorme éxito. Con colas masivas de hasta seis horas de espera, reventas de tickets por 150 dólares, ovaciones al final de cada proyección y alabanzas unánimes de la crítica, BURIED se convirtió en una de las grandes sorpresas del festival.
Tan sólo once horas después de la ovacionada premiere de BURIED y tras una dura pugna
entre diferentes estudios que hacía años que no se vivía en Sundance, Lionsgate adquirió los derechos de distribución en el mercado norteamericano, convirtiendo a BURIED en la mayor venta en los últimos tres años del festival. Jason Constantine, responsable de adquisiciones de Lionsgate, aseguró: «BURIED es uno de los thrillers más intensos que hemos visto nunca, teníamos la convicción absoluta de que debíamos conseguir esta película». La prensa también se deshizo en elogios hacia la película, y publicaciones tan relevantes como Variety o Ain’t It Cool News comentaron respectivamente que la película es «un ejercicio de tensión sostenida lleno de ingenio que haría que Hitchcock se revolviera en su tumba» y «BURIED lo tiene todo: es única, es innovadora, con una gran interpretación, una dirección
plena de inventiva, un guión perfecto y tensión genuina que crece y crece hasta que uno cree que no lo va a poder soportar más». Paralelamente, BURIED también ha cosechado otros reconocimientos internacionales:
La revista Variety, considerada la Biblia del mundo del cine, incluyó al director español Rodrigo Cortés en su prestigiosa lista «10 directors to watch» del año 2010, con los diez directores a los que seguir la pista este año en el mundo. A lo largo de sus trece ediciones, nos hemos encontrado con nombres que se han hecho un hueco brillante en el mundo del cine, como Christopher Nolan, Wes Anderson, Michael Winterbotton, George Clooney, Alexandre Aja o Alejandro González Iñárritu, pero hasta el día de hoy, de 160 directores han pasado por estas listas, sólo dos directores españoles han formado parte de ella: Juan Carlos Fresnadillo en el año 2002, y el propio Rodrigo Cortés en esta ocasión.
El guión de BURIED, firmado por Chris Sparling, también ha sido reconocido al ser incluido en la Blacklist de Hollywood, una lista muy exclusiva que elaboran cada año los más importantes ejecutivos de la Industria con los mejores guiones que han circulado ese año de películas aún no producidas o en producción. BURIED es el primer guión de una película española seleccionado en la prestigiosa Blacklist.
Asegurado su estreno en las pantallas de todo el mundo, desde Australia a Japón, pasando por la totalidad de Europa, Latinoamérica, Asia y el resto del planeta, BURIED podrá verse en Estados Unidos a partir del 24 de septiembre en cines selectos y en centenares de cines de todo el país a partir del 8 de octubre. En Europa se estrenará a lo largo del mes de octubre, y en España el 1 de octubre.

RYAN REYNOLDS (Paul Conroy)
Ryan Reynolds, uno de los actores más solicitados de Hollywood, interpreta a Paul Conroy en BURIED, dirigida por Rodrigo Cortés, antes de dar vida al superhéroe Green Lantern en la superproducción de Warner que dirigirá Martin Campbell («Casino Royale»), y después de coprotagonizar con Sandra Bullock “La Proposición”, número 1 en taquilla en los Estados Unidos y en muchos países del mundo.
Es uno de los actores más polifacéticos del momento, como lo demuestran sus diferentes papeles en más de treinta películas, entre ellas «Blade Trinity», el clásico de culto «Van Wilder», «La morada del miedo» (que recaudó 107 millones de dólares en todo el mundo) o la comedia romántica «Sólo amigos». Recibió excelentes críticas por su trabajo en «The Nines», escrita y dirigida por John August (guionista de éxitos como «Big Fish» o «La novia cadáver»),
en la que encarnaba a tres personajes diferentes. Asimismo, también fue muy aplaudido su trabajo en «Chaos Theory» y «Definitivamente, Quizás», comedia romántica que protagonizó junto a Rachel Weisz, Isla Fisher, Abagail Breslin, Kevin Kline y Elizabeth Banks.
Más recientemente, ha protagonizado junto a Julia Roberts y Emily Watson «Fireflies in the garden», película presentada en el Festival de Cine de Berlín, y «X‐Men Orígenes: Lobezno», en la que daba vida al mercenario Deadpool, personaje protagonista del spin‐off «Deadpool» que también encarnará Ryan Reynolds.
Hace poco pudimos admirar su trabajo en «Adventureland», junto a Kristen Stewart, comedia que recibió excelentes críticas, y tiene pendiente de estreno la película «Paperman», comedia que también cuenta con la participación de Emma Stone, Jeff Daniels y Lisa Kudrow.

RODRIGO CORTÉS (Director, Productor y Montador)
La afición de Rodrigo Cortés por la dirección se despierta muy temprano; a los 16 años ya había rodado su primer corto en súper‐8: «El descomedido y espantoso caso del victimario de Salamanca», al que seguiría «Siete escenas de la vida de un insecto». A principios de 1998 rueda el videoclip de la canción «Sick of you», del grupo Onion, para la película de Alejandro Amenábar «Abre los ojos». En julio de 1998 realiza el cortometraje «Yul», que obtiene una veintena de premios internacionales, y, en 2001, «15 días», mítico falso documental que se convierte en el cortometraje más premiado de la Historia del cine español en ese momento.
Mientras «15 días» recorre el circuito profesional, aborda diferentes creaciones que reciben numerosos reconocimientos en festivales online como Notodofilmfest. De 2003 a 2005 realiza varios videoclips, y desde 2006 trabaja asiduamente como realizador de publicidad.
“Concursante”, su primer largometraje, es la crónica trepidante del ascenso y caída de un hombre normal que ve cómo su destino experimenta un giro brutal cuando gana el mayor premio jamás concedido en la Historia de la Televisión. Se estrena con gran éxito en el Festival de Málaga en marzo de 2007, donde obtiene varios galardones, incluyendo el Premio de la Crítica a la Mejor Película.

CHRIS SPARLING (Guionista)
Chris Sparling es un guionista, director y actor de Providence, Rhode Island. Además de escribir BURIED, también se ha encargado de la redacción de «Mercy», proyecto que iniciará su producción en 2010. Sus comienzos en el cine se remontan a varios años atrás, cuando dirigió, escribió, produjo y actuó en la película indie de bajo presupuesto «An uzi at the Alamo».

SE ESTRENA EL 1 DE OCTUBRE