jueves, mayo 31, 2007

ENTRE MUJERES (Crítica)

ENTRE MUJERES
Director: Jon Kasdan
Interpretación: Adam Brody, Meg Ryan, Kristen Stewart
USA
2007


Carter Webb (Adam Brody) es un joven que, como la mitad de los que viven en Los Ángeles, quieren ser escritores (la otra mitad, actores) pero en uno de esos inesperados cafés-trampa es abandonado por Sophia (Elena Anaya). Tras hablar con su madre, decide viajar a Michigan para cuidar de su abuela y cicatrizar su corazón. Aunque su intención es no meterse en líos y tratar de escribir un best seller, la cosa se le complica con las rubias que viven enfrente.


Tengo un amigo, cuyo nombre por supuesto no revelaré, que presume de la heroica hazaña sexual de haberse liado con dos hermanas en la misma noche, no simultáneamente, si no que primero acompañó a la pequeña a casa, y se lió, y unas horas más tarde acompañó a la mayor, y volvió a liarse.

Nada más ver Entre mujeres, me acordé de él, porque hasta físicamente tiene cierto parecido con Adam Brody, esos baby faces que nunca parece que rompen un plato porque lo suyo son vajillas enteras. En la cinta, el jovencito se lía con la madre y con la hija, el más difícil todavía y por lo que seguro que dan más puntos que con las dos hermanas de mi amigo.

Descubrimos a Adam Brody en esa serie superpija O.C. que desplazó a la del oeste que venían poniendo los veranos, y el tipo no ha cambiado de registro (inocente, dulzón, sensible) a ver cuando llegue a los cuarenta, si engordando o quedándose calvo, le vemos en otro tipo de papeles.

El regreso de una de las novias de América, Meg Ryan, que tras ponerla Contra las cuerdas (Charles S. Dutton, 2004) no había hecho comedia romántica desde Kate and Leopold (James Mangold, 2002) y los primeros pasitos de Elena Anaya por la cinematografía norteamericana (que por lo menos no hace de latina, y por lo menos, sabe inglés) son quizá los únicos reclamos para meterse en el cine.